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El amor de Albert Camus y María Casares, al descubierto en unas deliciosas cartas inéditas

Camus la llama “Mon amour chéri”, ella le responde “Mon cher amour”. La correspondencia amorosa entre el escritor Albert Camus y la actriz franco-española María Casares, arde de pasión.

 

Albert Camus Mariia Casares cartas

 

“Sus cartas hacen que el mundo sea más vasto, el espacio más luminoso, el aire más ligero, simplemente porque existieron”, escribe Catherine Camus, hija del premio Nobel de Literatura, que promovió la publicación de estas 865 misivas inéditas. Aunque Catherine dudó mucho y hasta se arrepintió de publicar estos documentos, pues Albert Camus engañaba a su madre, Francine Faure, con la actriz de origen gallego.

María Casares y Albert Camus se conocieron en París el 6 de junio de 1944, día del desembarco aliado en Normandía de la Segunda Guerra Mundial. Ella tenía 21 años y él 30 y estaba casado con Francine Faure, madre de los gemelos Catherine y Jean.

La relación crece a espaldas de la esposa de Camus. “Mi madre tuvo una depresión nerviosa terrible y creo que la relación tuvo en parte la culpa”, dice Catherine Camus. “Pero creo que también si María no hubiera estado allí, mi padre no hubiera resistido. Por eso creo que mi madre sabía de la relación y por eso quería tanto a María”, añade la hija, quien tras la muerte de su madre, a comienzos de los 90, buscó conocer a la amante del escritor y le compró la correspondencia amorosa que la española guardaba “en unos bolsos de viaje, de manera desordenada, como ella era”.

 

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Cuando ambos amantes se conocen, Francine se halla en Argelia. Regresa a París en septiembre y María, destrozada, rompe con Camus. El autor de “El extranjero” está desconsolado. “Mire hacia donde mire, solo percibo la noche (…) sin ti ya no tengo mi fuerza. Creo que tengo ganas de morir”, le escribe Camus.

La separación durará cuatro años. Pero, el 6 de junio de 1948, Camus y Casares se cruzan por azar en una calle de París. No volverán a romper.

Sus intercambios epistolares son casi diarios. Hablan de su trabajo (Casares se halla a menudo de gira en Francia y el extranjero), se ponen al día de los chismorreos, pero ante todo se impone su pasión amorosa.

Camus escribe a su “pequeña gaviota”, su “trucha negra”, su “sabrosa”. Las cartas son ardientes. “Estoy impaciente. Imagino el momento en que cerraremos la puerta de tu habitación”, escribe Camus. “Estoy que ardo, por dentro, por fuera. Todo arde, alma, cuerpo, encima, debajo, corazón, carne (…) ¿Lo has entendido? ¿Bien entendido?”, escribe Casares.

“Esta correspondencia, ininterrumpida durante 12 años, muestra el carácter irresistible de su amor”, escribe Catherine Camus en el prólogo de este libro de más de 1.300 páginas.

 

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Las cartas de la hija de Santiago Casares, último presidente del consejo de ministros de la Segunda República española, permiten descubrir la vida de una gran actriz de cine y teatro, “su valor y sus errores”, según la hija de Camus.

La intérprete, asalariada primero de la Comedia Francesa y después del Teatro Nacional Popular de Jean Vilar, actuó junto a actores franceses como Michel Bouquet y Gerard Philipe. Interpretó a Martha en “El malentendido” y a Dora en “Justos”, dos obras de Camus.

Su amor es fusional. Mientras triunfa en Argentina, en octubre de 1957, Casares escribe “las palabras de agradecimiento que tuve que pronunciar, las pronuncié pensando en ti”. Una semana más tarde, Camus fue coronado con el Nobel de Literatura. Él le envió un telegrama: “Nunca te había echado tanto de menos”.

La última carta de Camus a su gran amor está fechada del 30 de diciembre de 1959.

“Última carta”, escribe el escritor de forma premonitoria. Instalado en su casa del sureste francés desde noviembre de ese año, anuncia a su amante que finalmente regresará “por carretera” a París el 4 de enero.

“Hasta pronto, mi preciosa. Estoy tan contento con la idea de volverte a ver, que me río mientras te escribo (…) Te mando besos, te abrazo contra mí hasta el martes, cuando volveré a hacerlo”.

Pero el escritor nunca llegó a París, murió cuando el Facel Vega del editor Michel Gallimard se estrelló contra un plátano oriental al sur de Fontainebleau. Y en su bolso, el manuscrito inacabado de El primer hombre, que será publicado 34 años más tarde, 23 antes que su correspondencia con Casares.

María Casares falleció en 1996, a los 74 años.

via el nuevo herald | culto

 

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