Quizá el fotógrafo urbano norteamericano Louis Stettner, retratista de Nueva York y de París, no haya sido el más conocido de su generación, pero sucumbimos ante su universo costumbrista grabado en blanco y negro. Ha muerto a los 93 años, un retratista callejero que trabajó fundamentalmente en Nueva York y Paris donde no quiso perderse el ir y venir, la gente y las vidas que poblaban sus avenidas.
Louis Stettner, nacido en 1922 en Brooklyn, Nueva York, se dedicaba a la fotografía y a la pintura desde la década de 1950. En la II Guerra Mundial se alistó en el ejército como fotógrafo, cuando acabó la contienda decidió quedarse allí a vivir. Aunque se formó en la cooperativa Photo League y tuvo como mentor a Sid Grossman, lo que más le influyó de esos aprendizajes fue su pasión por documentalismo con conciencia social. Trabajó para varios medios como las revistas Life, Time, Paris Match, Fortune o National Geographic y siempre se mantuvo fiel al blanco y negro.
Stettner retrataba la ciudad habitada. Gustaba de espacios donde confluyen los habitantes o los paseantes: estaciones de metro, casi siempre, pero también lugares solitarios en los que el habitante, ensimismado o retirado, mira a la ciudad, como si ésta fuera una extensión o una proyección suya: plazoletas, jardines públicos, paseos al borde del río.
Su última exposición fue una muestra retrsopectiva que estuvo hasta el pasado mes de septiembre en el Centro Pompidou. "Era de una creatividad desbordante", señalaba Clément Chéroux, comisario de la exposición, que contaba que Stettner escribía, dibujaba, pintaba, esculpía y fotografiaba. "Pocos meses antes de la retrospectiva en el Centro Pompidou, todavía fotografiaba en Alpilles (montañas del sureste de Francia) con un equipo de unos doce kilos", agregó
Buen viaje, maestro.
via Xatakafoto
