Los insectos, estos animales tan necesarios como queridos y temidos al mismo tiempo. Necesarios para la vida, siempre nos han generado fascinación, miedo y mucha curiosidad.
Nick Veasey es un fotógrafo británico que se dedicaba a la fotografía publicitaria hasta que un día le encargaron un trabajo que consistía en radiografiar una lata de refresco. Veasey había alquilado el equipo para un día entero y en apenas una hora ya había terminado con la lata, de modo que se puso a experimentar con otros objetos.
“Fue un momento que me cambió la vida”, ha afirmado Veasey, que ha explicado que fotografiar con rayos X le alejó del ambiente estresante que rodea el mundo de la publicidad y le enseñó a ser paciente.
Nick Veasey sostiene que “los rayos X son honestos” porque muestran los objetos tal y como son por dentro, sin maquillajes: “Con las radiografías consigo hacer que la gente aprecie de nuevo los objetos que ve cada día”, ha explicado el fotógrafo.
Para radiografiar juguetes, ropa, flores y aviones, Veasey se sirve de unas instalaciones especialmente creadas a tal fin que constan de máquinas de rayos X industriales “200 veces más potentes que las que encontramos en los hospitales” y gruesas paredes de hormigón forradas de plomo.
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h/t: DYT










