“La belleza debe ser simple, que no haya intervención, sensualidad, que no ensucie la foto. Algo así como llamar al romanticismo, librándolo del Photoshop, que se usa por ejemplo para sacarle las imperfecciones al rostro de una niña.
El fotógrafo Cristobal Escanilla nos invita a volver a un mundo analógico en el que luce con luz propia (la luz del atardecer) la belleza, la sensualidad y la melancolía. Sin adornos ni artificios, nos hace volar hacia una habitación cálida donde poder soñar mientras cae el sol por la ventana.
via Young Offenders













