"No todo esté perdido" es lo que el fotógrafo Romany WG trata de expresar a través de esta serie que contempla la belleza que hay en el abandono y en los cuerpos desnudos. Pasión, desesperanza y contrastes; los que da el mundo y no todos los ojos son capaces de apreciar.
El fotógrafo busca sus localizaciones a través de la vieja Europa ( fábricas abandonadas, iglesias en medio de la nada, hospitales olvidados en medio de la naturaleza...). El resultado es extraño y nos hace reflexionar sobre el paso del tiempo, la soledad, la belleza, el deterioro y el cierto romanticismo que hay en la decadencia.















