Gente feliz a punto de morir. Hablamos del humor subversivo del catalán Joan Cornellá.

Si se celebrara una convención mundial de lo políticamente incorrecto, la ponencia estrella sería, sin duda, para él. Sangre, sesos, amputaciones, zooflia y todas las taras posibles, conviven en la mente rápida y en el lápiz vibrante de Cornellá. Y es que su mordaz creatividad parece no conocer límites, como no los tiene la mente humana con sus interminables laberintos y recodos.
Cornellá ha creado un universo paralelo donde nada es lo que parece, donde la sangre y fluidos rosas inundan las viñetas y donde refleja y se burla de la sociedad superficial. Hasta la banda americana Wilco ha caído rendida a sus pies.

Hay algo en la muerte que nos asusta y nos da morbo a la vez y Cornellá, nos lleva de la mano al precipicio de "lo que no queremos ver" a través de un humor bizarro y, a nuestro parecer, audaz e inteligente. No, no estamos locos. Estamos vivos y tenemos ganas de reirnos hasta de nuestra sombra, al menos de momento. Gracias Joan.
























«El humor es necesario, el saber reírse de uno mismo, de las tragedias que nos acontecen, nos ayuda a quitarle importancia a nuestros problemas y así vivir más tranquilo».