El Beso es, posiblemente, la obra cumbre del pintor Gustav Klimt, nacido en Viena en 1862 y convertido con el paso de los años en uno de los principales representantes del modernismo (o art nouveau de Viena).
Entre sus marcas encontramos el cuerpo de la mujer, seña de erotismo y sensibilidad, siempre ornamentado de mosaicos dorados y demás elementos decorativos que convierten a este pintor en todo un icono de la época. La mayoría de sus obras se exponen en la Vienna Secession Gallery, pero si quieres comprobar la influencia más ink del artista, deslúmbrate con esta galería de tatuajes inspirados en cuadros de Klimt.










