De vagabundear en las calles de Nairobi a convertirse en espectaculares modelos, lo más importante es que, en ambas circunstancias, las miradas las sonrisas y el amor que se tienen es exactamente el mismo.
El fotógrafo Muchiri Frames y su equipo querían hacer algo especial con motivo del día de San Valentín. Fue entonces cuando conocieron a Sammy, también conocido como Blackie, en un parque de Nairobi.
Sammy es un chico que llevaba un tiempo viviendo en las calles de la ciudad, su vida no ha tenido que ser fácil, pero eso no impidió que cuando le preguntaron si había estado enamorado alguna vez, sus ojos se iluminaran.
Empezó a contar cómo había conocido a Virginia, quien tampoco tenía hogar, en los barrios marginales de Majengo. Así entablaron lo que al principio fue una relación de amistad que con el tiempo se fue transformando en una admirable historia de amor.
De eso, hace más de dos años y desde entonces no se han vuelto a separar.
Frames se dió cuenta de que eran el ejemplo perfecto para confirmar que el amor puede con todo, que no discrimina y que desafía todas las probabilidades.
Decidió cambiar la imagen física de ambos a través de maquillaje, peluquería y estilismo para mostrar que por mucho que cambie el aspecto, los sentimientos son siempre los mismos.
Podemos verlo en las fotos. Sammy y Virginia parecen otros, bien podrían ser dos modelos elegidos en un casting, pero su amor es idéntico.
"Bajo la inspiración del amor en su forma más simple, celebramos San Valentín con estas almas increíbles y salimos con grandes testimonios. De hecho, debajo de toda la suciedad, la ropa andrajosa y los discursos arrastrados, se encuentran individuos hermosos que prosperarían como el resto de nosotros si les ofreciéramos las oportunidades " explica el fotógrafo.






















