Existen dos tipos de personas: aquellas que entienden el amor como algo tóxico y aquellas que saben profesarlo de manera saludable.
Según el escritor y Doctor en Psicología Walter Riso, existen cinco claves para mantener relaciones sexo-afectivas de una manera sana para el corazón y para la mente. En una reciente charla, Riso exponía lo siguiente:
«El amor como nosotros lo manejamos en nuestra cultura, en nuestra sociedad... El amor occidental es un problema de salud pública. La gente sufre mucho por amor. Habría que crear un Ministerio del Amor y del Desamor.
¿Por qué? Porque es el 60% de las consultas psicológicas. Entonces, el amor es para mí el reino que más sangre ha derramado. Por el amor se han hecho barbaridades y se hacen todavía muchas barbaridades.
No piensen solamente en los países desarrollados, piensen también en los países subdesarrollados. En ese contexto, ¿qué hacen las parejas para funcionar bien? Imagina qué interesante. Estamos en un contexto que es un desastre y te voy a decir:
Primero, reciprocidad: las parejas que funcionan bien, son parejas democráticas, horizontales y no sólo dentro de la cama, sino también fuera. No hay una relación dominancia/sumisión. Tiene que haber ida y vuelta, no de una manera milimétrica, pero sí equilibrada.
Segundo, territorialidad: las parejas que funcionan bien no son las parejas totalmente superpuestas, porque en las que están totalmente superpuestas, no hay sorpresa, no hay asombro. Puedo predecir tu conducta; me aburro como una ostra. No hay humor. Cuando ustedes tengan que explicarle el chiste a su pareja, sepárense, ¿sí?¿de acuerdo?
Las que están separadas, no funcionan definitivamente, porque cada cual tiene su vida. Entonces, debe haber cosas que compartamos, pero hay un espacio de reserva personal que es tuyo, está diseñado para una sola persona, aunque el otro se ponga histérico. Este es mi espacio, es mi lugar. Está diseñado para mí y no caben dos.
La tercera, sensibilidad y entrega: es una de las claves más importantes. Tu dolor, me duele, Tu alegría, me alegra. Si tu dolor no me duele y tu alegría no me alegra, no hay ni compasión, ni congratulación. Compasión es compartir el dolor, pero si tu dolor no me llega, ¿entonces qué estás haciendo conmigo? No te merece, quien no le duele tu dolor. Eso es lo que se denomina agápe, la ternura. Es no aplastarte con mi yo. A veces, tengo que existir menos para que tú puedas estar.
Os voy a dar una cuarta, la admiración: puede haber admiración sin amor. Como la que sentís por vuestros profesores o hacia alguna otra persona. Pero no puede haber amor sin admiración. ¿Cuándo se percibe la admiración? Cuando uno está en faena, en actividades, en cosas que hay que hacer para enfrentar la vida. En la pandemia, a mí me llamaban pacientes y me decían: "Doctor, yo creo que mi pareja tiene retardo mental, yo no sabía que era así". Claro, porque eran parejas de fin de semana.
Y voy a dar otra más que es el respeto: el respeto no es el miedo, no es la veneración. Si ustedes veneran a su pareja, no tienen una pareja, tienen un maestro espiritual o una maestra espiritual. Venerar es tirarse a los pies del otro. Venerar es considerar que el otro está idealizado a un nivel en el cual yo tengo que ser un discípulo o una discípula. Y el amor tiene que ser horizontal.
Hablo del respeto que surge cuando yo estoy con alguien y a través de la admiración, puedo reconocer que esa persona a mí me inspira. Cuando ustedes están con una persona que veneran, ustedes van a terminar creyendo que tienen que imitarlo, copiar, ser como él o ser como ella. Pero si ustedes respetan, lo que van a decir es "me inspira" y entonces vais a crear a partir de ahí con vuestro sello personal, no seréis una burda copia.
Respeto es entender que tú eres un sujeto, no un objeto. Eres un fin en ti mismo como decía Kant y eso significa que no puedo manipularte, que no puedo explotarte y que tú como sujeto tienes algo importante que decir, que vale la pena escuchar».
