El espíritu de Marina Abramović en 86 minutos: "The space in between"

El espíritu de Marina Abramović en 86 minutos: "The space in between"

La artista Marina Abramović ha viajado por todo el mundo, desarrollando su técnica e investigando distintas líneas del pensamiento a través de su arte, para encontrar respuesta a la complejidad de la naturaleza humana.

Ahora, tras cuarenta años de trabajo, abre su diario para convertir en imágenes sus pensamientos y llegar más lejos que nunca, hasta el mundo espiritual. En 2021 recibió el Premio Princesa de Asturias de las Artes por su trayectoria.

Marina Abramović, Portrait with Scorpion (Open Eyes), 2005.

En 1973, Marina Abramović llevó a cabo su primera performance. Se sentó en una silla, colocó su mano abierta con la palma hacia abajo sobre una mesa blanca y jugó con veinte cuchillos hasta cortarse veinte veces. Después, vio la grabación e intento reproducir los mismos movimientos y errores. Con esta acción performática pretendía unir el pasado y el presente de una manera simbólica a la vez que estudiaba su nivel de conciencia ante un acto de autolesión.

Abramović siempre se ha movido entre el dolor y lo políticamente incorrecto. Ha puesto su vida en peligro por decisión propia infinidad de veces, rozando el límite, poniendo a prueba su mente y su cuerpo. Se ha enfrentado al fuego, se ha cortado la piel, ha mezclado medicamentos que alteraron su percepción e incluso se ha expuesto a vejaciones y tímidos abusos sexuales sin mover un dedo.

Marina Abramović, durante la performance, Rhythm 10, 1973.

Rhythm 10, Marina Abramović

Abramović extiende su mano abierta sobre una superficie e introduce un cuchillo con movimientos rítmicos cada vez más rápido en los espacios que quedan entre sus dedos. El concepto se inspiró en un juego de origen eslavo, en el que el participante pasa el cuchillo en el espacio entre los dedos, aumentando progresivamente la velocidad. La variante de Abramović empleaba diez cuchillos —en lugar de uno— y dos grandes grabadoras de cinta registraban cada gemido cuando el cuchillo no acertaba en el espacio previsto.

Fue su primera gran acción pública y marcó el inicio de su exploración sobre los límites del dolor físico, la resistencia del cuerpo y la conexión directa con el público sin artificios

«Al poco tiempo ya había utilizado los diez cuchillos, el papel blanco quedó marcado de forma impresionante con mi sangre».

Marina Abramović, durante la performance Rhythm 0, realizada en 1974 en el estudio Morra de Nápoles, Italia 1974.

Rhythm 0, Marina Abramović

Abramović permaneció completamente inmóvil y pasiva durante las 6 horas de la performance. La obra surge desde el cuestionamiento de la artista de dónde estarían los límites del visitante. Sobre una mesa dispuso 72 objetos que el público podía usar libremente sobre su cuerpo (entre ellos había elementos inofensivos como una rosa, miel o plumas, pero también objetos peligrosos como un cuchillo, tijeras, una navaja y una pistola cargada con una bala).

Las primeras horas fueron tranquilas (algunos le dieron una flor o la tocaron con suavidad), pero la situación escaló gradualmente hacia la agresión: le cortaron la ropa, le hicieron cortes en la piel y alguien llegó a cargar la pistola y apuntarle directamente a la cabeza.

Marina Abramović, durante la performance The Lips of Thomas, 1970-75.

The Lips of Thomas, Marina Abramović

Presentada en 1975 en la Galerie Krinzinger de Innsbruck, Austria, Lips of Thomas es una de las performances más extremas de la primera etapa de Marina Abramović. La artista comienza comiendo un kilo de miel y bebiendo un litro de vino tinto antes de romper el vaso con la mano. A continuación, dibuja una estrella de cinco puntas con una cuchilla alrededor de una fotografía de Thomas Lips, artista, periodista y coleccionista de arte suizo con quien mantenía entonces una breve e intensa relación sentimental. Después, se graba ese mismo símbolo en el abdomen.

La estrella no es un elemento elegido al azar. Abramović ha explicado que se trata de la estrella comunista, un símbolo con el que creció en la Yugoslavia socialista y que estaba presente incluso en su certificado de nacimiento. En la obra, este símbolo político convive con referencias religiosas, como el vino, la miel y la cruz de hielo, reflejando las tensiones entre el entorno comunista en el que creció y la tradición ortodoxa de su familia. La propia artista ha descrito posteriormente la pieza como profundamente autobiográfica.

Mientras la sangre le recorre el cuerpo, Abramović se azota a sí misma, primero de pie y después de rodillas. Finalmente, se tumba sobre una cruz formada por bloques de hielo, bajo el calor de un calefactor suspendido que hace que las heridas vuelvan a sangrar. Su intención era permanecer allí hasta que el hielo se derritiera por completo, pero, después de unos 30 minutos, varios espectadores intervinieron por temor por su integridad física. Así terminó una performance concebida como una prueba extrema de resistencia física y mental y como una confrontación entre el cuerpo, el dolor, el ritual y la mirada del público.

Como pionera, su trabajo ha sido muy incomprendido, sobre todo en sus inicios, a principios de los años setenta, cuando el performance aún no tenía nombre y su práctica era considerada una locura. A pesar de todo, Abramović ha sido siempre fiel a sus ideales y se ha mantenido firme ante las críticas, sobreviviendo día a día incluso cuando el único techo que tenía para dormir era el de una furgoneta.

Después de cuatro décadas de creación e investigación, la que algunos llaman –la abuela del performance- presentó su obra "The space in between", un documental de 86 minutos que refleja el trabajo de cuatro años.

El film, que se estrenó el 13 de diciembre de 2016 en el Museum of Moving de Nueva York, muestra al espectador el viaje espiritual que la artista realizó por Brasil en busca de la sanación personal y de la inspiración. Una vez más, se convierte en sujeto constitutivo de la obra artística, viviendo en primera persona rituales sagrados de la mano de sabios y curanderos.

Con unos paisajes espectaculares y una fotografía de calidad excepcional, su particular sinceridad y una más que evidente sangre fría ante las escenas grotescas, Abramović vuelve a superarse así misma tal y como nos tiene acostumbrados.

Trailer del documental “The space in between” de Marina Abramović.

Marina Abramović Institute: Instagram

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