15 pinturas que plasman el dramatismo del Barroco
En toda etapa artística que se precie sea de la disciplina que sea, hay obras que marcan la esencia de ese periodo en cuestión.
En toda etapa artística que se precie sea de la disciplina que sea, hay obras que marcan la esencia de ese periodo en cuestión.
Una oda a una de las formas más antiguas y universales de expresión artística para representar la realidad.
Hemos querido recopilar en este contenido diez de esas esculturas que consideramos de las más bellas de la historia.
Inspirándose en las luces, las composiciones y la forma de tratar los colores de grandes genios de la pintura barroca como Caravaggio, Zac Emmanuel reivindica el universo queer en sus magistrales obras.
Por mucho que ocurriera hace 400 años, seguimos sin entender qué de ofensivo o de provocador puede tener la belleza de un cuerpo desnudo, qué de peligroso puede ser algo tan natural como la carne y la piel. Por desgracia, sigue ocurriendo en pleno siglo XXI.
Diseñado para ser interpretado de atrás hacia adelante al mismo tiempo, esta pieza del compositor es tan desconcertante que, al ser ilustrada, se desvela otro misterio.
Las composiciones de la pintura barroca se caracterizan por el uso etéreo de la luz y por la teatralidad y el dinamismo de las figuras representadas.
Si lo pensamos de manera pragmática, no hay nada más inspirador que un folio en blanco, un trozo de papel sin nada dispuesto a que se haga con él cualquier cosa imaginable. Las posibilidades son infinitas.
En la película 'Retrato de una mujer en llamas', Marianne pasaba gran parte del metraje observando los matices de la fisionomía de Héloïse para inmortalizarlos en un retrato que sería la prueba imperdurable del amor que sentía por ella.
El arte se pone de manifiesto en soportes de diversa índole y naturaleza: papel, lienzo, piedra, mármol, muros, madera e incluso acero; ¿por qué no pelo?