Los océanos están en peligro: Hemos de actuar ya
Solo un 3% de la superficie de nuestros océanos está protegida. Y mientras, se multiplican las amenazas que ponen en peligro su salud y a las especies que los habitan.
Solo un 3% de la superficie de nuestros océanos está protegida. Y mientras, se multiplican las amenazas que ponen en peligro su salud y a las especies que los habitan.
El arte es capaz de todo y más aún el arte a pie de calle, cuando está al alcance de todas esas mentes y esos corazones dispuestos a ser removidos, conmovidos y concienciados de ciertas problemáticas que no podemos seguir obviando.
Imaginad un mundo en en el que las leyes nos obligaran a decir te quiero cada día, a ayudar al vecino cuatro veces al mes, a escuchar a un amigo cada noche o a colaborar con los desfavorecidos si superaramos unas ganancias prudenciales al año, imaginad unas leyes que contribuyeran a vivir en un mundo mejor.
Es esperanzador que ciertas personas y ciertos colectivos estén tomando conciencia de la invasión de plástico que está sufriendo el planeta y llevando a cabo iniciativas para intentar paliar el problema.
Muchos de los que crean que en vida no han hecho suficientes actuaciones a favor de la sostenibilidad o de salvar el planeta, pueden descansar en paz contribuyendo con el medio ambiente.
En la mayoría de los casos no somos conscientes de ciertas verdades hasta que se nos muestran de una manera gráfica y directa.
No todo el mundo dispone en los baños de sus hogares de una lujosa ducha de obra como las que hay en un spa, o de una cómoda mampara; somos muchos los que tenemos la típica bañera o plato con la cortina de plástico correspondiente, esa que cuando se pega al cuerpo produce una de las sensaciones más desagradables que existen.
La inquieta mente del fotógrafo y creativo Benjamin Von Wong debió pensar en esa idea, la de exponer un problema global y mundial haciendo que convivan el reciclaje y el arte escultural en una impresionante intervención de más de tres metros y hecha con 168.000 pajitas recicladas.
Cada vez son más las voces bien informadas las que nos advierten que nuestro consumo de carne es del todo desorbitado e insostenible, que está causando infinidad de problemas relacionados al impacto medioambiental y a la salud pública. Por eso, cada vez son más las personas que deciden ser vegetarianas o veganas, que buscan que su alimentación se siente sobre dos fuertes bases, la salubridad y la solidaridad hacia los millones de animales que viven maltratados y hacinados. Y son también cada vez más y más las personas que, siguiendo siendo omnívoros, hacen un consumo mucho más medido y responsable de carne. Comiendo menos cantidad de productos cárnicos y tratando de consumir animales mejor tratados.
Es satisfactorio ver como, a veces, el hombre es capaz de convivir en armonía con la naturaleza, que no necesita arrasar hectáreas de árboles o deforestar bosques para enriquecer sus paisajes urbanos; sigue existiendo el respeto, en pequeñas dosis, por todos esos seres vivos que están aquí antes que nosotros y que seguirán, si les dejamos.