Domien Delforge disfraza de pop art su humor ácido y corrosivo
Somos adictos al humor gráfico y negro, a recibir un mensaje mordaz, incómodo o políticamente incorrecto, con la rapidez que recibiríamos un balazo en la cabeza.
Somos adictos al humor gráfico y negro, a recibir un mensaje mordaz, incómodo o políticamente incorrecto, con la rapidez que recibiríamos un balazo en la cabeza.
Recuerdo que en mi época de estudiante, cuando todavía no existían las plataformas en streaming, mi pasión era comprar CD´s y discos de vinilo; frecuentaba la tienda de unos particulares porque charlaba durante horas con ellos y me recomendaban música acorde a la que solía llevarme.
El nivel de vida ha aumentado muchísmo pero, los sueldos se han congelado; muchos somos los que nos tenemos que pensar eso de hipotecarnos pero, viendo estos pisos, muchos somos los que nos pensamos lo de vivir de alquiler.
Nosotros que trabajamos compartiendo informaciones de mayormente arte y cultura con vosotros, nuestros amados lectores y compañeros de estimulante viaje, sabemos perfectamente lo que es que un error sintáctico o semántico te juegue una mala pasada, o, directamente, el meter la pata bien metida y cometer errores de bulto, sabemos perfectamente lo que es sufrir, en muchas ocasiones, el látigo de esos haters que nunca descansan.
Desde muy pequeños crecemos con miedo a la pérdida a pesar de ser la única certeza absoluta que tenemos; nos cuesta hacernos a la idea de que todos tenemos una fecha de caducidad, de que la muerte solo es parte de la vida.
El arte, en incontables ocasiones, sirve como denuncia de los males que han azotado a la sociedad en las diferentes épocas de nuestra historia; así como Banksy, a través de sus graffitis pone en evidencia algunas problemáticas mundiales, hay más artistas dispuestos a ello.
Si sois amantes de lo gótico o encontráis belleza en lo siniestro, en las pelis de Tim Burton, las novelas de Edgar Allan Poe, Halloween o los paisajes de tumbas que dibuja la luna llena en los cementerios, olvidaos de lo que habéis visto hasta ahora.
Los iluminadores o ilustradores de manucristos de la Edad Media eran unos cachondos y, hay miles de pruebas gráficas de que poseían un humor absurdo y surrealista que nos encanta.
Esta artista y pastelera muestra en su página "It Came From Under My Bed" sus pasteles antropomórficos que simulan partes del cuerpo mutiladas en esta suerte de gastronomía aterradora.
Somos amantes de los contrastes que hay en este mundo, de ese arte y de esa artesanía que, bajo una apariencia delicada o incluso cursi, lanza mensajes corrosivos e hilarantes.