El escultor Jörg Gläsche llena de grandes olas de madera el suelo de un bosque cercano a Hamburgo
Imaginad por un momento que el carácter mutable de la naturaleza llevara a los mares a formar parte de la tierra firme, que las propiedades y los movimientos acuáticos fueran característicos de los terrenos donde nacen y crecen los bosques.