«En verdad, sólo vivo cuando sufro»: Alejandra Pizarnik y la angustia del vacío
Por imposible que parezca, toda la esencia de un espíritu puede encerrarse en un puñado de páginas.
Por imposible que parezca, toda la esencia de un espíritu puede encerrarse en un puñado de páginas.
Hay personas que nacen con un talento tan inconmensurable que acaban devorados por las consecuencias de haber sido únicos y prodigiosos
Julio Cortázar y Alejandra Pizarnik tuvieron una relación muy intensa, amigos que se admiraban más allá de la literatura.
Una de las lacras de nuestro mundo es, sin duda, la soledad no elegida. Los sentimientos de aislamiento y ansiedad que provocan las medidas para controlar la epidemia del covid-19 han agudizado un problema que sitúa a Japón entre los países desarrollados con más suicidios.
Ha transcurrido casi medio siglo del sacrificio más grande (y polémico) hecho nunca por un escritor, el harakiri de Yukio Mishima como símbolo de un mundo que agonizaba y no volvería.
La carta es un recuento sobre esa historia de amor que duró casi seis décadas junto a su cómplice personal e intelectual.