Once grandes pintores que sufrieron graves enfermedades mentales

Repasamos diez grandes artistas que sufrieron problemas mentales. Algunos de ellos dedicaron toda su vida a la pintura. Otros, representantes de la corriente artística del «art brut o arte marginal», comenzaron a pintar en centros psiquiátricos, a raíz de su enfermedad mental.

 

edvard munch portrait

Fotografía del pintor Edvard Munch (1863 - 1944)

 

1. Vincent Van Gogh (1853-1890)

El artista holandés, uno de los más cotizados a nivel mundial, no vendió ni un sólo cuadro durante su vida; ya que además de ser un desconocido, estuvo rechazado por la sociedad de su tiempo. «Yo no tengo la culpa de que mis cuadros no se vendan, pero llegará el día en en que la gente se dará cuenta de que tienen más valor de lo que cuestan las pinturas», expresó Van Gogh.

La esquizofrenia puede repercutir en los pintores aficionados o profesionales, de dos formas: anulando o estimulando la expresión artística.

Vincent Van Gogh durante parte de su vida sufrió una enfermedad maníaco-depresiva. Este trastorno bipolar iba acompañado de alucinaciones, tanto de voces como de visiones; y de una epilepsia psicomotora caracterizada por un estado de confusión y amnesia. Pero durante la irrupción de la psicosis, su capacidad creadora se desarrolló tanto cuantitativamente como cualitativamente.

De hecho, algunos de sus cuadros más famosos los pintó cuando estaba en la fase más aguda de su enfermedad, cuando estuvo internado en el manicomio de Saint-Rémy.

 

vincent van gogh self portrait painting musee dorsay via wikimedia commons promojpgVincent van Gogh. Autorretrato, 1889. La enfermedad de Vincent van Gogh ha sido objeto de numerosas especulaciones. Se propusieron explicaciones tan diversas como porfiria aguda intermitente, epilepsia y esquizofrenia.


2. Séraphine Louis (1864-1942)

También conocida como Séraphine de Senlis. Su vida sigue siendo una desconocida. Es huérfana desde los 7 años. Algunos de sus rasgos característicos son su discreción y timidez; no hablaba con nadie. Dedicó su vida al trabajo, primero como pastora, después a servir, tanto en casas de la burguesía como en un convento de monjas. Esta francesa comenzó a pintar a los 42 años, aunque nadie sabe ni cómo ni por qué; ya que no tenía ninguna formación académica. Su obra se compara con la de Vicent Van Gogh, pero no parece que haya recibido ninguna influencia de ningún pintor, por lo que se muestra única en su género.

En 1912, el coleccionista alemán Wilhelm Uhde –descubridor de Picasso, Braque y Rosseau– se fijó en Séraphine durante su estancia en Senlis. Durante unos años, Séraphine se convirtió en la artista naïf del momento, sus obras se dieron a conocer en la capital francesa y en los círculos vanguardistas. Pero Uhde fue perseguido por la Gestapo y, debido a la Gran Depresión, dejó de comprar sus pinturas.

Séraphine cayó en en la miseria y en el olvido. En 1932 la invadió la locura, y pasó los últimos diez años de su vida en un hospital psiquiátrico de Francia por psicosis. Desde entonces, su obra se sumió en la oscuridad, dejó de pintar. En 1942 muere de hambre en el psiquiátrico de Clermont, en la zona ocupada por los alemanes durante la II Guerra Mundial. Fue enterrada entre los anónimos, en una fosa común.

 

Seraphine LouisSéraphine Louis. Le bouquet de feuilles, 1929-1930. Para su técnica pictórica mezclaba cera de abeja que encontraba en la Iglesia, tierra y su propia sangre , que extraía de sus heridas. En los cuadros de Séraphine no hay figuras humanas, ni se relatan historias. Sus obras se componen de radiantes e hipnóticos ramos de flores, hojas, plumas o frutas.

 

 

3. Francisco de Goya

A los 46 años, Goya fue confinado a la cama, perdió la audición y estaba muy enfermo, los médicos no pudieron dar con un diagnóstico certero ya que su sordera podía tener varias justificaciones, como sífilis o envenenamiento por plomo. Sin embargo, el artista también presentó trastornos mentales que afectaron su trabajo.

Las especulaciones sugieren que Goya padecía el Síndrome de Susac, una enfermedad que además de causar pérdida auditiva y visión, también causa problemas cerebrales y de equilibrio. Los ataques de alucinaciones y delirios también fueron frecuentes durante el período más crítico de la enfermedad del pintor. Retrató en sus obras la gravedad de la melancolía humana, con pinturas que representan el sufrimiento humano.

Sebastián Martínez definió en su momento los problemas de salud del pintor como un “mal que le hace a su cabeza, que es donde tiene todo su mal” y explicó que “el ruido en la cabeza y la sordera en nada han cedido, pero está mucho mejor de la vista y ya no tiene la turbación que tenía, que le hacía perder el equilibrio. Ya sube y baja las escaleras muy bien y por fin hace cosas que no podía”.

A partir de estas referencias, se llegó a la conclusión que el artista nacido en Fuendetodos (provincia de Zaragoza) había padecido una crisis psicótica (algunos investigadores apuntan que fue de tipo esquizofrénico) o sífilis.

 

 

saturno goyaFrancisco de Goya. Saturno devorando a su hijo, 1823
Francisco de Goya (1746-1828) fue uno de los grandes maestros de la pintura española. Fue el pintor de la corte y también el pintor de los horrores de la guerra, de los fantasmas del mundo y de la vida interior de los hombres. 

 

4. Edvard Munch (1863-1944)

Se ha dicho que este pintor expresionista noruego padecía esquizofrenia, pero al parecer no la tuvo sino que le diagnosticaron depresión caracterizada por su introversión; por los excesos alcohólicos, y por la continua relación con la enfermedad y la muerte, ya que su hermana Sophie y su madre se murieron de tuberculosis, y su hermana Laura estuvo ingresada y murió en un centro psiquiátrico porque tenía esquizofrenia.

«Enfermedad, muerte y locura fueron los ángeles negros que velaron mi cuna y, desde entonces, me han perseguido durante toda mi vida», expresó Munch a lo largo de su vida.

La obra más célebre del pintor noruego es «El grito». Edvard Munch explicó cómo la creó: «Estaba caminando por un camino con ambos amigos. Se puso el sol. Sentí un ataque de melancolía. De pronto el cielo se puso rojo como la sangre. Me detuve y me apoye en una barandilla muerto de cansancio y mire las nubes llameantes que colgaban como sangre, como una espada sobre el fiordo azul-negro y la ciudad. Mis amigos continuaron caminando. Me quedé allí temblando de miedo y sentí que un grito agudo interminable penetraba la naturaleza».

 

munch«La niña enferma» de Edvard Munch, retrato de su hermana mayor que murió de tuberculosis en 1877 a la edad aproximada de 15 años

 

5. Adolf Wölfli (1864-1930)

Este pintor, escritor, poeta y compositor suizo está considerado como uno de los máximos exponentes del «arte marginal» o «art brut», corriente artística en la que las obras están realizadas por enfermos mentales ingresados en hospitales psiquiátricos que nunca han recibido ninguna noción artística. Este concepto es acuñado por el famoso escultor y pintor francés del siglo XX, Jean Dubuffet (1901-1985), que comenzó a coleccionar este tipo de obras y a divulgarlas.

Wölfli tuvo una infancia traumática, fue víctima de abusos sexuales, y a los diez años se quedó huérfano. Pasó un año en la cárcel por estar acusado de abusar de menores. Y tras su liberación, por su psicosis y sus alucinaciones fue internado en un psiquiátrico hasta su muerte. Desde ese momento comenzó a pintar. Sus obras son geométricas, cercanas al arte tribal y recargadas de detalles hasta un horror vacui («miedo al vacío»).

El psiquiatra e historiador del arte alemán Hans Prinzhorn (1886-1933) fue el primero en valorar el arte de los desconocidos enfermos mentales. En 1919 encargó a Karl Wilmanns, director de la Clínica Psiquiátrica de Heidelberg, crear un «Museo de arte patológico». Se recogieron 5.000 obras procedentes de 450 internos de distintos centros de Alemania y de otros países. A Prinzhorn también se le conoce por publicar el libro «El arte de los enfermos mentales» en el que intenta analizar los dibujos de los internos tanto a nivel psicológico como estético. Puedes ver su colección en el Museo Prinzhorn en Heidelberg (Alemania).

 

Adolf WolfliAdolf Wölfli. Saint-Mary-Castle-Giant-Grape, 1915. Las obras de Adolf Wölfi son geométricas, cercanas al arte tribal y recargadas de detalles hasta un horror vacui («miedo al vacío»)

 

 

6. Josef Förster

Como emblema de la Colección de Prinzhorn, se eligió la única obra de Josef Förster, enfermo mental, nacido en 1878, que vivió en un centro psiquiátrico en Ratisbona. Su única obra (1916) es modernista con estilo expresionista. Está compuesta de una figura masculina suspendida en el aire mientras sujeta con las manos unos largos zancos con el rostro cubierto. Representa a un hombre que ha perdido su propio peso y su comunicación con el mundo debido a la enfermedad, y, por ello, tiene que proveerse de gravedad artificial.

En la parte derecha de la imagen, Förster explica su obra: «Esto debe representar que, cuando uno no tiene ningún peso corporal que tenga que cargar, puede ir, entonces, a gran velocidad por el aire».

 

Josef Forster Josef Forster, Untitled [Man without Gravity], ca. 1916-1921. Figura masculina suspendida en el aire mientras sujeta con las manos unos largos zancos. Representa a un hombre que ha perdido su propio peso y su comunicación con el mundo debido a la enfermedad. Tiene que proveerse de gravedad artificial

 

7. Josef Grebing (1879-1940)

Este hombre de negocios de Magdeburgo (Alemania) se vio sorprendido por su enfermedad mental. En sus libros antiguos de contabilidad expresaba sus dibujos, tablas con extraños elementos, calendario y enigmáticos listados con números. Sus obras –también recogidas en la Colección de Prinzhorn– buscaban el orden y la armonía. Su lógica ordenada conduce al absurdo.

Los nacionalsocialistas alemanes denominaron a estas obras, que fueron expuestas entre 1937 y 1941, como «arte degenerado». Incluso, los nazis quemaron en 1939 más de 4.000 obras de la Colección Prinzhorn y exterminaron a multitud de enfermos mentales de centros psiquiátricos.

Sin embargo, para los surrealistas, que incluso visitaban los centros psiquiátricos, fue una gran fuente de inspiración en sus obras; eran como la «Biblia». Tanto es así, que la colección de Prinzhorn influyó en máximos exponentes del arte como Salvador Dalí, Pablo Picasso o Max Ernst.

El escritor y teórico surrealista francés André Bretón quería descubrir los sentimientos más profundos de estos seres humanos. Para ello, junto con Jean Paulhan, creó en 1948 la compañía del Arte Bruto en París; lo que hizo fue adaptar la técnica de Sigmund Freud, «la interpretación de los sueños».

 

Josef Grebing «Roma», de Josef Grebing. El hombre es pequeño y está rodeado de arquitectura romana, desde el Coliseo, hasta el anfiteatro o las catacumbas. Esta obra refleja el deseo de la armonía y el orden

 

8. Aloïse Corbaz (1886-1964)

La suiza Aloïse Corbaz emigró a Alemania con 25 años para trabajar como institutriz particular. Pronto fue contratada como educadora infantil por Guillermo II, el último emperador alemán con el que viviría en el castillo de Postdam. Esta artista marginal se enamoró locamente del káiser, tanto es así, que le escribía poemas. En 1914, cuando se produjo la declaración de guerra, volvió a Lausanne con su familia. En 1918 le diagnosticaron esquizofrenia; desde ese año estuvo en un centro psiquiátrico donde comenzó a pintar hasta el último día de su muerte.

Los soportes en los que pintaba eran muy variados y aprovechables, desde papeles que recogía en el baño, hasta tela, páginas de revistas o cajas de cartón. Su obra es erótica, colorida, recargada y extravagante. En ella se recogen multitud de figuras humanas sobre todo, de mujeres con curvas y pelucas flotantes.

 

aloiseLa obra cumbre de la vocación teatral de Aloïse es el «Cloisonné de théâtre», catorce metros de papeles cosidos los unos a los otros. Es la representación de la tragedia amorosa que la artista vivió antes de su internamiento.

 


9. Martín Ramírez (1895-1963)

Este pintor autodidacta mexicano pasó las últimas tres décadas de su vida recluido, en silencio, en un centro psiquiátrico en el norte de California. En 1930 le diagnosticaron esquizofrenia, depresión aguda, catatonia y psicosis. Fue entonces cuando comenzó a pintar de manera habitual.

Sus dibujos se caracterizan por la inventiva gráfica, la manipulación espacial (obsesionado por las puertas, arcos, los espacios vacíos) y la mezcla de la cultura popular mexicana con la experiencia del artista.

Martín Ramírez está considerado, por su originalidad, como uno de los mejores pintores autodidactas del siglo XX.

 

Martin Ramirez
Los dibujos de Martín Ramírez se caracterizan por la inventiva gráfica, la manipulación espacial y la mezcla de la cultura popular mexicana con la experiencia del artista.

 


10. Louis Wain (1860-1939)

No todos los enfermos mentales proceden del «arte bruto» hay algunos que tienen formación artística y durante la enfermedad, en sus obras, se ha visto un proceso.

Es el caso de Louis Wain, más conocido como el pintor de los gatos. A lo largo de su vida los pintó antropomórficos, de todas las formas, expresiones, tamaños y colores.

A los 57 años, le detectaron esquizofrenia progresiva y autismo. Los últimos 15 años de su vida los pasó ingresado en un centro psiquiátrico. No dejó de dibujar, pero, con el paso de los años, sus gatos cada vez iban deformándose con expresión de alarma y con colores más llamativos, síntoma del progreso de su enfermedad.

 

Louis WainLouis Wain fue un ilustrador conocido por ser el «pintor de gatos». A lo largo de su vida los pintó antropomórficos, de todas las formas, expresiones, tamaños y colores. Con el paso de los años, y debido a la esquizofrenia y al autismo, sus gatos fueron deformándose con expresión de alarma y colores más llamativos.

 

11. William Kurelek

Este artista canadiense vivió con sus padres, inmigrantes ucranianos, en una granja, pero durante la Gran Depresión la perdieron. A pesar de que su familia se dedicaba a la tierra, Kurelek siempre se sintió atraído por la expresión artística. Tanto es así que estudió en dos escuelas de arte en Toronto y en México, y también escribió varios artículos.

Cuando vivía en Inglaterra, con 25 años, le detectaron esquizofrenia, y desde ese momento ingresó en un hospital psiquiátrico en Londres, en el que pintó su obra más famosa, «The maze» («El laberinto»), donde nos enseña sus problemas psíquicos y tristes pensamientos.

El presidente del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Heidelberg (1933-1945), Carles Scheneider explicó que en las producciones creadoras de los esquizofrénicos puede reconocerse «que la unidad inferior de la conciencia no es abolida durante el curso de la enfermedad esquizofrénica, sino que sólo es transformada» porque «si fuese de otro modo, en la esquizofrenia sería imposible cualquier tipo de creación artística», cita recogida en el libro «Esquizofrenia y Arte» de Leo Navratil.

 

WILLIAM KURELEK the maze«The maze», de William Kurelek («El laberinto»). La pintura representa al artista yacido en el suelo estéril, cerca de un campo de trigo, con la cabeza abierta en la que nos muestra los «problemas psíquicos» de su interior.

 

 

PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE LAS ENFERMEDADES MENTALES Y EL ARTE

El Dr. Luis Caballero, jefe de sección del servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Puerta del Hierro de Majadahonda y portavoz de la Sociedad Española de Psiquiatría, responde:


–No hay ninguna relación entre la esquizofrenia y el arte. Si el paciente tiene dotes artísticas puede condicionar su obra, ya que si se modifica su percepción del mundo, se puede traducir en el mundo artístico. La esquizofrenia condiciona, predispone el arte.

–Cada enfermedad mental puede afectar de manera diferente. No hay una relación inequívoca entre la enfermedad mental y la producción artística. A veces, la arteterapia puede aplicarse de manera terapéutica en las enfermedades mentales.

 

 

Aloise CorbazRetrato de la pintora Aloïse Corbaz (1886-1964)

 

–La pintura ofrece, para un determinado grupo de pacientes, una oportunidad de expresión que es muy útil. La arteterapia les permite salir de su aislamiento ya que, algunos de ellos han perdido la sociabilidad, o el lenguaje expresivo comunicativo. Por ello, algunos producen mucho.

–La enfermedad puede dar un giro en el paciente. Las alucinaciones o los delirios facultan una abertura en el arte. Hay mayor sensibilidad, transmiten de otra manera, pero, sin embargo, hay una pérdida de funciones.

–La esquizofrenia es una enfermedad compleja (hay varios tipos) en la que interviene una interacción genética muy compleja y factores ambientales variables. Muchas enfermedades responden a esta dualidad, como por ejemplo el cáncer.

–El gen DARP-32 es uno de los implicados, pero hay hasta una lista de 100 genes. Además de los que están por descubrir.

–La esquizofrenia se puede presentar en todos los niveles de inteligencia. No hay una ninguna relación directa entre esquizofrenia y los superdotados.

 

Por Estefanía Magro

via ABC

 

 

 

 

 

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