7 consejos psicológicos para afrontar la desescalada

Poco a poco, a medida que vamos poniendo fin a las medidas de confinamiento, va aproximándose a nuestras vidas aquello que estos días ha sido bautizado como "la nueva normalidad".

 

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Fotografía de Hello I'm Nik / Unplash

 

Su nombre ya muestra una clara contradicción: supone el fin de un evento excepcional, pero no es un contexto en el que ya vayamos a hacer vida normal, todavía. Por algo estamos atravesando aún una de las pandemias más importantes de las últimas décadas.

Sin embargo, aunque en principio ganar más libertad de movimiento es algo positivo, para algunas personas este periodo de transición entre el confinamiento y el regreso a la vida de siempre resulta problemático: nos obliga a afrontar una realidad que sigue siendo poco corriente y para el que no existen precedentes claros, por lo que es fácil sentirnos desubicados.

 

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Por United Nation / Unplash

 

La importancia de adaptarse a esta nueva etapa

Sería un error creer que el simple hecho de no tener que cumplir cuarentena nos va a traer automáticamente el bienestar. Por mucho que el confinamiento esté lleno de inconvenientes, lo cierto es que tras varias semanas viviendo sin apenas salir de casa puede resultar disruptivo dejar atrás los hábitos que hemos desarrollado durante ese periodo.

El desconfinamiento supone cambiar de horarios, de ritmo de vida e incluso de actividades, en muchos casos; esto es suficiente para sufrir alteraciones psicológicas como la ansiedad o los problemas para conciliar el sueño. Afortunadamente, del mismo modo en el que un cambio tan repentino en lo que pasa a nuestro alrededor puede generarnos incomodidad, podemos modificar nuestro contexto para fomentar un mejor equilibrio emocional en nosotros. Así pues, veamos cómo gestionar psicológicamente la salida del confinamiento.

 

Claves psicológicas para adaptarse a la nueva normalidad

Estos son algunos consejos psicológicos que te pueden ayudar a adaptarte a la nueva normalidad que se abre camino a través del desconfinamiento.

 

1. Modifica tu horario

Poder salir a la calle hará que tu día a día sea diferente, y por ello es necesario que te prepares para evitar que eso desestructure tu modo de vida. Aunque en principio creas que no lo necesitas, dedica un tiempo a diseñar un horario adaptado a estas semanas de vuelta a la nueva normalidad, cuanto más detallado, mejor.

 

2. No te centres en lo que hay que hacer, sino en lo que no hay que hacer

En la vuelta a la normalidad, se combinan el hecho de tener una mayor libertad de movimiento con el miedo a cometer una imprudencia desde el punto de vista sanitario. Sentir que es necesario recordar todo un listado de medidas de seguridad resulta potencialmente estresante. Por eso es más fácil plantear la situación del modo inverso: no pensar en lo que hay que hacer, sino pensar en lo que no hay que hacer. De este modo es más fácil memorizar representaciones visuales de las acciones que conllevan un riesgo, y en vez de realizarlas, ya saldrá de nosotros buscar alternativas adaptadas a la situación.

Por ejemplo, no intentes memorizar que debes pulsar el botón del ascensor con las llaves; simplemente, recuerda que no debes tocar prácticamente nada con las manos.

 

3. No te obsesiones con el miedo al contagio al andar por la calle

Está claro que no hay ninguna situación en la que sea positivo obsesionarse con la posibilidad de contraer el coronavirus, pero esto resulta especialmente cierto en los momentos en los que vas caminando por la calle. Las investigaciones realizadas hasta ahora muestran que el riesgo de contagiarse simplemente por pasar cerca de alguien que se va moviendo por la acera son muy bajas. Simplemente, mantén las medidas básicas de seguridad.

 

4. Aprovecha la posibilidad de salir

Aunque no te apetezca porque te has acostumbrado a la rutina del confinamiento, sal afuera y muévete. Necesitas recuperar tono muscular y exponerte a la luz solar (evidentemente, sin abusar) para que tu cuerpo gane en salud y, con él, para que también ganes en equilibrio emocional: ambas cosas están conectadas.

 

5. Controla tus rutinas de sueño

Al modificar nuestros hábitos, es fácil que eso se plasme en problemas para dormir. Ten en cuenta que puedes sufrir algunos problemas de este tipo y adopta medidas preventivas: no te vayas a la cama demasiado tarde, no hagas ejercicio pocas horas antes de intentar conciliar el sueño, y si es necesario, usa ejercicios de relajación en los últimos minutos de tu jornada.


6. Planifica tu futuro

Ciertas cosas han cambiado, y debemos asumir que deberemos incorporar ciertas novedades a nuestra rutina diaria. Pero, sobre todo, no hay que perder la visión a medio y largo plazo. Planificar el dinero para esta época de incertidumbre, aliviar ciertos gastos superfluos y valorar todo lo que tenemos es una buena forma de empezar con buen pie.


7. Busca ayuda profesional

Las circunstancias especialmente duras de estos meses nos pueden llevar a sufrir cuadros de ansiedad, estrés y de bajo estado de ánimo. Tal como explica Laura Palomares, una de las psicólogas más valoradas de Madrid y directora del centro Avance Psicólogos, en estos días las consultas por videoconferencia se han triplicado.

El apoyo emocional telemático puede ser una buena alternativa para aliviar los efectos del confinamiento y trabajar en estos aspectos en los que se basa nuestro bienestar.
La importancia de no olvidar la dimensión psicológica de la pandemia
Como hemos visto, potenciar nuestro bienestar en tiempos de pandemia es mucho más que evitar contraer el virus.

Adoptar las medidas adecuadas para mantener el equilibrio emocional y no dejar que la situación nos haga perder el control de nuestras vidas resulta también esencial, y es algo más sencillo de lo que parece en un principio, siempre que mantengamos la constancia a la hora de seguir ciertos hábitos saludables.

Por Bertrand Regader, psicólogo y director de Psicología y Mente

 

 

 

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