En muchas de las conversaciones que podemos entablar con cualquier persona, un tema recurrente puede ser qué estación del año es nuestra favorita.
Hay personas que son de invierno, de café caliente, de manta, de cama, de sofá, de chimenea y de recogimiento. Otras están totalmente a favor del verano, el sol, el calor, las playas y los días largos. Algunas se identifican con la nostalgia del otoño, el verdadero comienzo del año, con sus hojas secas, sus castañas y sus primeros jerséis. El cuarto tipo de persona, definitivamente son de la primavera, las flores, los deshielos y los primeros y soportables rayos de sol.
Que seas más afín a una estación que a otra, no es sólo una cuestión de gustos, hay un gran componente psicológico en que te encuentres mejor en una época del año que en otra porque hay un gran componente psicológico en cómo te afectan unas características climatológicas que otras.
¿Has notado alguna vez que te influye en el ánimo que haya demasiados días seguidos de lluvia o el comienzo de la primavera con la revolución química y hormonal que conlleva? Quizás seas meteorosensible y no lo sepas.
En mayor o menor medida, casi todas las personas advierten alguna molestia o dolor cuando se producen cambios de tiempo, pero hay algunas especialmente sensibles que acusan mucho más las condiciones climatológicas, tanto en el plano físico como en el psicológico.
¿Qué es la meteorosensibilidad?
La meteorosensibilidad, como explican diversos expertos y expertas en psicología, es el término que emplean los psicólogos para referirse a la afección en la cual las condiciones climatológicas y estacionales afectan psicológica y físicamente a la persona. Y puede tanto desencadenar como agravar síntomas en el individuo que la padece.
No es un fenómeno nuevo, pues ya desde la antigua Grecia Hipócrates definió la llamada meteoropatía como picos de incidencia de determinadas enfermedades ante situaciones meteorológicas concretas.
¿Qué afecciones son las más frecuentes?
En cuanto a la salud mental, en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) se recoge que ciertos trastornos del estado de ánimo se ven afectados por un patrón estacional. Como detalla la psicóloga:
- Parece que, en algunas personas, los estados depresivos se ven influidos por los cambios climáticos típicos del otoño y el invierno.
- Por el contrario, los estados maníacos están más relacionado a la primavera y el verano.
- Algunos expertos han establecido también una relación entre la presencia de ciertos vientos y un aumento en los intentos de suicidios.
En el plano físico, diversos estudios han observado que:
- El cambio de tiempo provoca alteraciones en el sueño y fatiga (incluso anemia o hipoglucemia).
- Las dolencias cardíacas empeoran con alteraciones de temperatura.
- Las migrañas son más frecuentes cuando hay cambios bruscos de presión.
- Los casos de asma se disparan, si la temperatura baja de golpe y hay humedad.
- Puedes notar intensos dolores musculares o de las cervicales cuando se producen cambios estacionales.
¿Cómo te afecta en el día a día?
En ocasiones, las dolencias sobrevenidas por el cambio de tiempo o estación pueden limitarte, aunque depende de cada persona, del lugar en el que desarrolle sus actividades cotidianas y de en qué medida le afecten. Por ejemplo, una persona con sensibilidad ante los cambios típicos del invierno tendrá más dificultades para afrontar los retos diarios, si vive en un lugar donde durante los inviernos no suele haber días soleados.
Las consecuencias para la vida cotidiana, en el plano psicológico, serán las comunes a la patología que ya presente la persona. El cambio climático o estacional provoca un agravamiento o desencadenamiento de los síntomas que ya muestra la persona.
¿Quién tiene más posibilidades de ser meteorosensible?
Si eres mujer, tienes más posibilidades de ser meteorosensible pues, como asegura la experta, algunos estudios psicológicos estadísticos señalan que las mujeres son las más afectadas. También los ancianos pueden sufrir más los cambios de tiempo.
En general, las personas con mecanismos de adaptación más débiles son más proclives a padecer meteoropatías.
¿Cómo puedes saber si eres meteorosensible?
No siempre se establece una relación de causa-efecto en la que los cambios meteorológicos desencadenen de forma irremediable trastornos psicológicos. Sin embargo, cuando se puede establecer un patrón en el que los síntomas de la persona se agravan o mejoran dependiendo de los cambios en el tiempo meteorológico o con el cambio estacional, sí se puede decir que esa persona muestra sensibilidad meteorológica.
Por ello, es recomendable:
- Acudir al psicólogo: si tienes sospecha de que tu estado emocional se ve afectado por los cambios en el tiempo.
- Informar a tu médico: si has observado que algunas dolencias físicas empeoran (o cambian) según la estacionalidad o los cambios de temperatura y presión.
Remedios para las meteoropatías
Desde la psicología clínica, el tratamiento consiste en ayudar a la persona a conocerse mejor para que sea capaz de detectar si los cambios climáticos y estacionales le afectan y, de ser así, cuáles son y en qué medida le influyen. De esta forma, podrá prever el agravamiento o desencadenamiento de los síntomas y tomar medidas para intentar paliarlos.
Si los problemas son musculares o articulares, en muchas ocasiones pueden resolverse con sesiones de fisioterapia. Para poner remedio a las dolencias físicas, debes acudir a tu médico de cabecera, quien te indicará la solución o te derivará a un especialista para mitigarlas.
Foto de portada: fotograma de Lost In Translation.
