Cuando éramos jóvenes, la frase «te quiero como amigo/a» era una de las sentencias que más daño podía provocarnos. Curiosamente, su significado cobra un sentido totalmente opuesto conforme te vas enfrentando a la crueldad social del mundo adulto.
Como muchas personas de mi generación, he llegado a la mediana edad sin pareja, ni hijos. Mis hermanos no forman parte de mi día a día, tienen sus núcleos familiares formados y los perciben como algo a lo que le dan absoluta prioridad. Es normal, lo entiendo perfectamente.

Pero muchas veces, entender conlleva asumir y asimilar realidades que dan vértigo. Reconozco que de un tiempo a esta parte, mi sentimiento de vulnerabilidad ha ido creciendo en paralelo a las canas, las arrugas y los dolores musculares; enfrentarme a un futuro en soledad es mi mayor temor, lo que me hace sentir realmente más indefenso.
Yo siempre he dicho que no me da miedo morir, que lo que de verdad me da miedo es sufrir y es algo que relaciono directamente con esas historias ajenas y propias que me han hecho ver que envejecer solo y sola nos es el mejor final que puede tener este viaje que es la vida.
Pero a veces, hay rayos de luz que disipan las sombras que proliferan al abrigo de los pensamientos intrusivos.
Justo ayer, leía una noticia que me llenaba el corazón de una esperanza utópica, pero esperanza al fin y al cabo. Aunque no lo parezca, el mundo puede ser un sitio mejor porque hay personas que batallan para mitigar su hostilidad, para intentar hacer que todo esto valga la pena. La noticia en cuestión llevaba el siguiente titular:

«Una unión civil con tu amiga y permisos para cuidarla: la propuesta de Francia Insumisa que desafía la familia tradicional. La diputada de Francia Insumisa Clémence Guetté ha propuesto una evolución de la legislación para crear nuevas figuras legales para las amistades, con el objetivo de adaptarse a las nuevas formas de organización social».
En realidad, yo no hubiera usado el verbo desafíar porque parece tener un connotación negativa en el contexto que se utiliza, me hubiera parecido mucho más acertado usar el verbo complementar o reinventar. Mucho más amables y conciliadores si de lo que queremos hablar es de amistad entendida como la familia que elegimos.
En el artículo de El Diario se expone:
«Clémence Guetté ha publicado recientemente Pour une politique de l’amitié (Por una política de la amistad) un libro con el que ha querido introducir en el debate político las relaciones de amistad y su papel como base para la estructuración de nuevas formas de solidaridad». De nuevas formas de combatir la soledad, añadiría yo.

Y continúa: «Guetté considera que los amigos no están suficientemente valorados desde el punto de vista jurídico, a pesar de la importancia que tienen en el tejido social y en la vida de muchas personas. Además del libro, el 15 de septiembre la diputada insumisa presentó una proposición de ley que traduce en medidas concretas esas reivindicaciones, incluyendo la creación de permisos por enfermedad o fallecimiento de amigos.
[...] sus propuestas pueden introducir en Francia el debate sobre el lugar de la amistad en la vida pública y en la legislación.
La obra reivindica una dimensión ideológica progresista de la defensa de la amistad, ya que plantea una alternativa a la organización tradicional de parejas y familias».
Guetté no propone privar a las familias de ningún derecho, sino ampliar los de los amigos a través de nuevas figuras legales. Ante la evolución de los modos de vida y de la movilidad geográfica (que en muchos casos aleja a las personas de sus núcleos familiares de origen), la diputada propone ampliar varios de los permisos hoy restringidos a la familia, para apoyar la red de solidaridad que proporcionan los amigos. E incluso una unión civil de amigos que permitiría acceder a ciertas situaciones fiscales restringidas hoy a las parejas».

Tras la lectura, me entraron ganas de tomarme un café con Guetté, me entraron ganas de ser su amigo y poder contarle que vivo en un pueblo de 17.000 habitantes con fuertes creencias religiosas y tradiciones muy arraigadas (todo lo cultural y ocioso gira en torno a cofradías y fiestas patronales, por poner un ejemplo).
En muchas ocasiones, estas creencias y estas tradiciones se traducen en unas normas sociales y una forma de entender la vida reacia a aceptar y respetar que hay realidades muy diversas y maneras de entender la vida que, ahora sí, desafían las estructuras y los patrones establecidos.
Por increíble que parezca, en mi pueblo hay un porcentaje bajísimo (inexistente diría) de personas que comparten su vivienda sin tener una relación afectiva (entendiendo relación afectiva como relación de pareja) o sin tener una relación sanguínea. Dicho en otras palabras, nadie comparte casa o piso si no es con su pareja o con algún miembro de su familia. Si no tienes ni familia, ni pareja, la opción es vivir solo o sola con lo que esto implica emocional y económicamente.

Vivimos en una sociedad que nos convence, nos empuja y nos obliga a vivir en pareja como pasaba en Langosta: la maravillosa y espeluznante película del director griego Yorgos Lánthimos.
Es cierto que en las grandes ciudades el porcentaje de personas sin relaciones familiares o sexo afectivas que conviven es mucho mayor, sobre todo en esa inocente y luminosa etapa que es la época de estudiante; pero pasada la barrera de los 30 y metidos y metidas en la vorágine del mundo adulto, las reglas cambian y a mí se me llena la cabeza de preguntas:
¿Por qué llegado a cierta etapa vital sería raro que yo viviera con un amigo o una amiga en mi misma situación?
¿Por qué las relaciones sexo afectivas no pueden ser sencillamente afectivas?
¿Por qué de cara a tener ventajas legales y derechos es más valida una historia de amor bajo firma y contrato que una que lleva años sellada y regada con la fidelidad, la confianza, la honestidad, la lealtad y el cariño incondicional?
¿Por qué no tener más modelos de familia, si el concepto familia es algo que no debería tener límites semánticos?
¿Por qué no creemos más en un futuro en el que vivir en comunidad tejiendo redes de apoyo es de verdad lo natural para asegurarnos la supervivencia?

Y lanzo una última pregunta al aire para que la recoja a quien le competa: ¿Por qué sigue siendo el amor una cuestión legal en muchos aspectos? Y a esta pregunta yo respondo:
Es tu amigo/a esa persona con la que puedes estar horas en silencio sin que sea incómodo. Esa persona que sabe lo que sientes usando el lenguaje de los ojos. Esa persona que ha celebrado tus logros y te ha levantado en las caídas. Esa persona que te ha empujado a perderle el miedo a tus primeras veces.
Esa persona que sin darte soluciones, ha escuchado todos tus problemas. Esa persona que te ha secado las lágrimas y te ha arrancado sonrisas. Esa persona que te ha ayudado a curar heridas y a esconder tus cadáveres. Esa persona que conoce tus fantasmas y aún así no siente miedo. Esa persona que te piensa en canciones, películas y libros.

Esa persona que te felicita a las 12 de la noche, justo cuando empieza tu cumpleaños. Esa persona que te dice este jersey es muy tú y que ojalá te vieras como ella te ve. Esa persona que te conoce mejor que tu propia familia. Esa persona que nunca te ha perdonado porque siempre siente que no hay nada que perdonar. Esa persona que se pone en tu lugar y pide que te pongas en el suyo. Esa persona que no te deja perderte cuando pierdes a alguien.
Esa persona que es de sí a todo y de no negociable. Esa persona que te coge de la mano cuando cruzáis el semáforo en rojo. Esa persona que te da opinión y consejo sólo cuando se lo pides. Esa persona que deja que te equivoques porque te dedicará su tiempo para buscar soluciones. Esa persona que no es que te quiera con tus defectos, te quiere a pesar de ellos. Esa persona que apoya todas tus revoluciones y todas tus causas.
Esa persona que te dice que mientras este viva, tú siempre tendrás una casa; ¿por qué no compartirla?

No sé, supongo que no es tan malo que te quieran como amigo/a. Supongo que una buena amistad puede ser la mejor historia de amor que tengamos en nuestra vida. Hagamos caso a Clémence Guetté.