20 señales para saber si estamos en una relación tóxica
Formar parte de una relación tóxica, en la mayoría de las ocasiones, ocurre porque no podemos identificar aquello que la enrarece.
Formar parte de una relación tóxica, en la mayoría de las ocasiones, ocurre porque no podemos identificar aquello que la enrarece.
En una era en la que la juventud está relacionada íntimamente con el éxito y como un valor que hay que alargar todo el tiempo posible, puede parecer bastante lógico que surja un término como el de "trans-edad", lo que ha sido el síndrome de 'Peter Pan' de toda la vida, pero llevado al extremo.
Seguro que más de una vez os habéis sorprendido recurriendo a esa canción o a esa banda sonora que os hace llorar. Es casi como un acto involuntario lo de refugiarse en esas letras y esas melodías que nos entristecen y alivian a la vez, pero, ¿por qué recurrimos a esta válvula de escape? Tiene una explicación.
Las heridas emocionales son como lesiones psíquicas originadas en la niñez y que repercuten significativamente en nuestro desenvolvimiento como adultos.
En la sociedad capitalista y de consumo en la que vivimos, se ha validado, de muchas formas, la idea de que el éxito y la felicidad están directamente relacionados con la idea de poseer y tener bienes materiales.
La ira es una de las emociones básicas y, además, una de las que más nos mueve a actuar.
El alarmante número de suicidios entre adolescentes en los últimos años es síntoma de una sociedad enferma sin conciencia sobre sus males.
En una sociedad en la que las ideas de éxito, de felicidad o de libertad están intimamente relacionadas con la juventud, proliferan los miedos a tener responsabilidades y obligaciones, a enfrentarse al gris y absurdo mundo adulto. En este contexto, es lógico que cada vez haya más gente que sufra del síndrome de Peter Pan.
Decía Goethe que “las dificultades aumentan cuanto más nos acercamos a la meta”. Muchas personas, cuando están a punto de alcanzar su objetivo, comienzan a flaquear, esto se debe al autosabotaje.
Aunque creamos tener inteligencia emocional y empatía, muchas veces nuestras buenas intenciones pueden conllevar comportamientos tóxicos que no percibimos como tales. Reconocerlos es vital para no llevarlos a cabo y para lograr nuestro bienestar y el de los demás.