Las camareras del 'restaurante de las sorpresas y despistes' de Tokio sufren demencia y alzheimer
Es un hecho, casi una verdad universal, que el mundo funcionaría mucho mejor si todos desarrolláramos la empatía, si fuésemos capaces, durante unos minutos, de ponernos en la piel de los demás y nos diéramos una cura al ombliguismo crónico que padecemos.