¿Se puede morir de tristeza?
El corazón no muere de pena en sentido literal, pero el organismo puede empezar a apagarse cuando desaparece aquello que lo mantenía unido al mundo.
El corazón no muere de pena en sentido literal, pero el organismo puede empezar a apagarse cuando desaparece aquello que lo mantenía unido al mundo.
Julio Ramón Ribeyro lo intuyó con una precisión que solo tienen los poetas silenciosos: “Dentro de nosotros hay como una oficina meteorológica que emite cada mañana su parte sentimental”.
A pesar de que la evitamos a toda costa y no nos gusta experimentarla, la tristeza es una emoción necesaria que también debemos permitirnos sentir.
Seguro que más de una vez os habéis sorprendido recurriendo a esa canción o a esa banda sonora que os hace llorar. Es casi como un acto involuntario lo de refugiarse en esas letras y esas melodías que nos entristecen y alivian a la vez, pero, ¿por qué recurrimos a esta válvula de escape? Tiene una explicación.
La noche del 4 de agosto de 1962, Norma Jeane Mortenson se encerró en su habitación, habló por teléfono y, alrededor de la medianoche, murió.
Las imágenes van a un lugar más profundo de nuestra mente y también son capaces de expresar cosas que se nos escapan con las palabras.
El poeta alemán Rainer Maria Rilke escribió en Cartas a un Joven Poeta algunos de los pasajes más bellos y elocuentes sobre el efecto transformador de la tristeza en la vida.
Piotr Ilich Tchaikovsky (1840 - 1893) fue un extraordinario compositor musical ruso del período del Romanticismo.
El significado de la frase japonesa Mono no aware apela a entender la transitoriedad de las cosas con un sentimiento de belleza y finitud.
Algunos consejos tomados sobre todo de la carta VIII que Rilke escribió en 1904, y que hablan del poder de la tristeza para transformar al ser humano.