Todos salimos en la misma foto: la humanidad vista desde la Luna
A veces hace falta alejarse años luz para entender lo que significa estar en casa.
A veces hace falta alejarse años luz para entender lo que significa estar en casa.
Hay diferentes tipos de trabajos, pero casi todos comparten una dimensión que permite que todo funcione: la gestión.
¿Hay mañanas en las que abres los ojos antes de que suene la alarma del despertador y, aun así, sientes que ya vas tarde? Es normal, vivimos con prisas. O sería mejor decir que no vivimos por la prisa.
Hay rituales que sobreviven al paso del tiempo porque son seña de identidad y reflejo de una manera de ser y vivir.
Hay días en los que una siente que ser humana es una desdicha. Días en los que basta con encender la tele, ese oráculo del apocalipsis, para pensar que igual sí, que mejor el meteorito, que caiga ya, sin previo aviso.
Las redes sociales y las plataformas se han convertido en un auténtico campo de minas para personalidades populares de cualquier tipo.
La confusión de no saber lo que ha ocurrido y la imposibilidad de cerrar el capítulo, a menudo nos sume en un bucle de preguntas y recriminaciones.
Un camión destartalado interrumpió mi paso por la acera. En él se leía un mensaje que me heló el alma: «Se vacían casas»
¿Te ha pasado que, después de alcanzar una meta muy importante, quizá un sueño que llevabas años persiguiendo, en lugar de sentir felicidad o satisfacción aparece una sensación de vacío difícil de explicar?
Ya no basta con cumplir. La identidad deja de ser un proceso dinámico y se convierte en un proyecto de optimización.