Cómo decir que no quieres tener hijos sin morir en el intento
Parece que la vida está marcada por etapas de obligado cumplimiento que ejercen una presión que puede ir en contra de nuestra naturaleza.
Parece que la vida está marcada por etapas de obligado cumplimiento que ejercen una presión que puede ir en contra de nuestra naturaleza.
Es una verdad irrefutable que la música no sólo nos hace sentir todo tipo de emociones, sino que puede incluso hacer que se transformen.
A nivel social, muchos avances (derechos humanos, revoluciones científicas) nacieron de un conflicto necesario contra el statu quo.
¿Hay mañanas en las que abres los ojos antes de que suene la alarma del despertador y, aun así, sientes que ya vas tarde? Es normal, vivimos con prisas. O sería mejor decir que no vivimos por la prisa.
Una persona megalómana tiene una autopercepción tan elevada que siente desprecio de todo aquel que lo rodea por considerarlo inferior.
La confusión de no saber lo que ha ocurrido y la imposibilidad de cerrar el capítulo, a menudo nos sume en un bucle de preguntas y recriminaciones.
En una conversación que se dé entre personas que amen el cine y la literatura, siempre se dice una frase: el libro es mejor que la película.
¿Te ha pasado que, después de alcanzar una meta muy importante, quizá un sueño que llevabas años persiguiendo, en lugar de sentir felicidad o satisfacción aparece una sensación de vacío difícil de explicar?
Ya no basta con cumplir. La identidad deja de ser un proceso dinámico y se convierte en un proyecto de optimización.
Es complicado gestionar las emociones que implican aceptar que ahora eres tú el que debe cuidar a esas personas que un día te cuidaron a ti.