Los dolores corporales pueden ser reflejo de lo que sentimos y reprimimos

Es realmente curioso como funcionan el cuerpo y la cabeza y las extrañas conexiones que hay entre dos núcleos que tendemos a entender de manera independiente pero que, en realidad, son irremediablemente inseparables.

No podemos hacernos de nuevas si nos remontamos a muchos siglos atrás y a aquello de "mens sana in corpore sano" porque ¿acaso hay una verdad más universal que esta sentencia?

 

Los dolores corporales pueden ser reflejo de lo que sentimos y reprimimos 3

Fuente Favim

 

Todos hemos sentido ese dolor en el estómago cuando nos enfrentamos a una situación que nos provoca miedo, ese pinchazo en el pecho cuando hemos sufrido un abandono o ese nudo en la garganta cuando sentimos tristeza o vacío.

No hay duda alguna de que las emociones se reflejan en síntomas y sensaciones físicas reales; de hecho profesionales de distintas áreas de la medicina, afirman con contundencia que "todo lo que no se expresa, se expresa"; todas esas emociones, sentimientos o palabras que no decimos y reprimimos, en un momento dado acaban manifestándose en forma de dolencias corporales.

Un dolor es un mensaje del cuerpo que te está pidiendo tiempo para procesar emociones que fueron postergadas y que, si persistes en evitar, puede transformarse en una enfermedad e incluso, en una enfermedad crónica.

Esas emociones pueden estar relacionadas a vivencias actuales o, incluso, a algún tipo de trauma sufrido en etapas como la infancia o la adolescencia y que no supieron gestionarse de manera correcta.

 

Los dolores corporales pueden ser reflejo de lo que sentimos y reprimimos 2

Imagen Adobe Stock 

 

"[...] todo lo que no se expresa, se expresa"

 

Por eso, el dolor físico puede estar ligado a un dolor emocional reprimido que no siempre tiene que ver con una cuestión psicosomática y que, desde un punto de vista energético, se entiende como la energía contenida en la emoción reprimida que quedará bloqueada en nuestra mente afectando una parte de nuestro cuerpo.

Los dolores emocionales pueden ubicarse en las zonas del cuerpo en la que la expresión emocional debió manifestarse y no lo hizo; si tuvimos muchas ganas de gritarle a alguien, podríamos tener dolores en la nuca, en la garganta o en las mandíbulas.

Así, enfermedades como la ansiedad se traducen en entumecimiento muscular, irritabilidad o insomnio, la depresión en cansancio o la tristeza sentirse a nivel de pecho y garganta.

Es importante escucharse de manera interna pero lo es, igual o más, leerse de manera externa; hagamos caso a nuestros cuerpos y hagamos caso a nuestras dolencias físicas porque nos están dando informaciones sobre otras dolencias más abstractas, las que todos tenemos en el alma.

 

Los dolores corporales pueden ser reflejo de lo que sentimos y reprimimos 1

Anna Karina

 

h/t: Saludable.Gurú

 

Cultura Inquieta logo