Curiosidades sobre esa emoción que es la ira
La ira es una de las emociones básicas y, además, una de las que más nos mueve a actuar.
La ira es una de las emociones básicas y, además, una de las que más nos mueve a actuar.
El alarmante número de suicidios entre adolescentes en los últimos años es síntoma de una sociedad enferma sin conciencia sobre sus males.
Leer no solo hace que nuestro tiempo libre merezca la pena, que nuestra imaginación vuele, que nuestros conocimientos aumenten o que la vida sea mejor en general; además, produce efectos beneficiosos para nuestra salud mental y hasta nos puede hacer mejores personas.
La naturaleza está llena de sabiduría y de remedios naturales que pueden mejorar nuestra salud mental y nuestra salud física. De hecho, hay muchas personas que prescinden de cualquier medicación que conlleve química al amparo de lo que nos da la Tierra.
La búsqueda incansable de la vida ideal y de esa impostada felicidad que todo el mundo parece destilar en las redes sociales al amparo de una idea de éxito capitalista produce paradójicamente una infelicidad de la que no somos conscientes.
La vida está llena de paradojas y contradicciones. Siendo Marylin Monroe la persona más perseguida, entrevistada y conocida del planeta en la década de los años 50, sigue siendo, más de 70 años después, reducida a esas facetas de sex symbol y mujer objeto que tan poco tienen que ver con la que realmente fue Norma Jean.
La infancia es esa etapa en la que somos puros e inocentes por estar libres de los prejuicios y de la podredumbre del mundo adulto. Puede ser la etapa más magica que vivamos o la más destructiva, pero algo está claro: es la que nos define de por vida.
Durante la infancia, esa primera y mágica etapa de nuestra vida, estamos libres de juicios y prejuicios hacia nosotros mismos y los demás porque lo vemos todo desde el prisma de una inocencia y una limpieza que, por desgracia, vamos perdiendo conforme vamos creciendo.
Aunque creamos tener inteligencia emocional y empatía, muchas veces nuestras buenas intenciones pueden conllevar comportamientos tóxicos que no percibimos como tales. Reconocerlos es vital para no llevarlos a cabo y para lograr nuestro bienestar y el de los demás.
Olvidar es el mecanismo de supervivencia más antiguo que tenemos. Es ese acto voluntario o involuntario que nos permite seguir adelante en un mundo en el que nos vemos obligados a resetear para seguir vivos y vivas.