Qué maravilloso es poder tener un borrón (o varios) en nuestras trayectorias vitales. No solo es que todo el mundo cometa errores, es que creemos que debería ser algo obligatorio. Nuestros fallos son lo que nos hacen más sabios y más humanos.
El reciente estreno de Mickey 17, la última película de Bong Joon-Ho, el laureado y reconocido director de esas obras maestras que fueron Parasite y Memories of Murder, entre otras, ha dividido a la audiencia y está recibiendo críticas más bien frías.

Es solo otro ejemplo más de que hasta el realizador más portentoso puede dar un patinazo e incluir una obra menor dentro de una filmografía, que hasta un momento concreto, podría calificarse como intachable. Pero esto no es la primera vez que pasa.
El universo cinematográfico está lleno de realizadores y realizadoras con filmografías perfectas en las que, sin embargo, podemos encontrar un título menor que fue mal recibido por la audiencia o, incluso, fue odiado. Te dejamos con las que creemos que son las peores películas de 15 directores (casi) perfectos.
1. Wes Anderson y The French Dispatch

El peculiar universo, lleno de color, simetría y personajes extravagantes, de Wes Anderson se veía totalmente diluido en esta cinta en la que que el realizador se preocupaba tanto por la estética y los fotogramas impecables, que se olvidaba de contarnos una historia que presentó dividida en episodios irregulares con algunos momentos de brillantez que no bastaron para salvar un conjunto mucho más elaborado en la forma que en el fondo.
2. Stanley Kubrick y Eyes Wide Shut

La última y póstuma cinta de Kubrick dejó un sabor agridulce entre todos los devotos de un director único con una filmografía repleta de obras maestras. El director neoyorkino, que hasta el momento podía presumir de haber sido de los pocos en abordar casi todos los géneros cinematográficos y salir airoso en cada intento, no consiguió que gran parte del público y la crítica entendieran el drama erótico protagonizado por Kidman y Cruise. Para muchos, Eyes Wide Shut no alcanzó las cotas cinematográficas de sus anteriores trabajos, pero al menos, el bueno de Stanley ya no estaba vivo para oírlo.
3. Christopher Nolan y Tenet

Cada producción de Nolan es una oda a la grandilocuencia y un acto ególatra de alguien que sabe que tiene un talento y una inteligencia por encima de la media. El problema de endiosarse a los niveles que se ha endiosado el londinense, es que puedes caer fácilmente en la trampa narcisista de realizar películas que sirvan para satisfacer únicamente tus deseos y olvidar que van dirigidas a un público que no quiere sentirse idiota. Tenet fue el claro ejemplo de como Nolan volvía a crear un artefacto visualmente apabullante con una presupuesto estratosférico, pero enrevesado hasta el absurdo.
4. David Fincher y Alien 3

Con permiso de Denis Villeneuve, David Fincher (El club de la lucha, Seven, Zodiac, La red social y Gone Girl) ha construido una de las filmografías más solidas y respetadas del Hollywood contemporáneo. Su cine oscuro, crítico y crudo ha marcado un antes y un después en la manera de hacer thriller y drama. Pero su debut en la pantalla fue con una incursión en la ciencia ficción y un desesperado intento por mantener viva la saga de Alien que no nos dio atisbos del grandísimo director que estábamos a punto de descubrir.
5. Steven Spielberg y Always

Entre los años 80 y 90, fue tal la cantidad de éxitos que dirigió y produjo el Rey Midas de la meca del cine, que esta cinta cayó totalmente en el olvido devorada por aventureros con látigo y dinosaurios hambrientos. Por suerte para Steven Spielberg, Always no trascendió y su facilona y azucarada historia de amor y fantasía quedó en una simple anécdota que sirvió como un descanso para tomar impulso y pensar en la siguiente manera de hacer reventar todas las taquillas.
6. Yorgos Lanthimos y Kinds of Kindness

El director griego Yorgos Lanthimos es de los pocos privilegiados que ha llegado a un público mayoritario sin pretender satisfacer a todas las audiencias y sin hacer ni una mínima concesión a su manera de entender el cine y de contar historias. Su personal manera de entender la distopía, el drama y la comedia negra, tocó techo arrasando en la ceremonia de los Oscar de 2023 con Poor Things, aunque ya había sido muy reconocido y alabado por cintas como Canino y La favorita. Es normal que en una carrera que ha ido ascendiendo desde su primeras cintas hasta su salto a Hollywood de la mano de Emma Stone, hubiera una bajada de calidad y ritmo como la de Kinds of Kindness que a pesar de no estar a la altura del conjunto, nos regaló momentos icónicos.
7. Pedro Almodóvar y Los amantes pasajeros

Al igual que Lanthimos, Pedro Almodóvar ha logrado conquistar el mundo y convertirse en un director icónico sin renunciar a su personalidad única y reivindicativa. Aunque su fuerte es el (melo)drama, desde el inicio de su carrera, Pedro ha hecho muchas incursiones en la comedia disparatada en cintas como Pepi, Luci y Bom y otras chicas del montón o Mujeres al borde un ataque de nervios. Pero es importante no olvidar que hacer comedia es algo muy serio y no todo vale. Los amantes pasajeros fue un tachón en su filmografía disfrazado de un "tenía ganas de sentirme libre". No es una justificación válida para alguien que jamás se ha sentido preso.
8. Sofía Coppola y The Bling Ring

La nepo baby por excelencia, la hija del grandísimo Francis Ford Coppola, lleva años sin tener que deberle nada a su padre porque ha demostrado por méritos propios, que es una cineasta con un lenguaje propio y una manera de contar historias que han conectado con varias generaciones de intensos y melómanos interesados en las luces y las sombras del alma. Las vírgenes suicidas, Lost in Translation, María Antonieta o Somewhere han dejado constancia de la delicadeza de una Coppola que tropezó en su intento de hacer un cine más frívolo y más ligero. The Bling Ring fue, claramente, una obra menor en su filmografía, eso sí, la banda sonora volvió a ser impecable.
9. David Lynch y Dune

El creador de Twin Peaks, la mejor serie de televisión de los años 90, y de Mulholland Drive, la que para muchos es de las mejores películas del siglo XXI, cuenta con uno de los legados cinematográficas más desasosegantes e intrigantes del cine contemporáneo. Experto en plasmar, mediante secuencias de aire onírico, los laberintos sentimentales y mentales que pueblan los rincones del alma humana, Lynch erró en el intento de adaptar la novela de ciencia ficción Dune. El resultado fue una fantasía kistch que se ha convertido en obra de culto, pero que palidece ante el resto de sus trabajos y, evidentemente, ante la adaptación que ahora está llevando a cabo Denis Villeneuve.
10. Richard Linklater y Una pandilla de pelotas

Con su trilogía Before y ese colosal experimento que fue Boyhood, Richard Linklater se ha hecho experto en convertir el paso del tiempo en un cine que, paradójicamente, se ha convertido en atemporal. Acostumbrados a que nos conmueva a través de la nostalgia y de temáticas como el amor, la familia, la amistad y la vida en sí misma, Una pandilla de pelotas atufaba a encargo que aceptó no sabemos por qué. El remake de una comedia de 1976 ambientada en el mundo del béisbol no podía salir bien de ninguna de las maneras. Tres strikes para un Linklater que logró salir indemne y reescribir las reglas de su propio juego.
11. Michael Haneke y Happy End

Es tanto el talento y el genio de Michael Haneke que es de los poco directores que se ha permitido el lujo de hacer un remake de una de sus cintas y hacerlo con éxito. La cinta en cuestión es Funny Games y su primera versión fue la carta de presentación mundial de un director que llegó a nuestras vidas para incomodarnos y poner ante nuestros ojos nuestro lado más oscuro y miserable. Con La cinta blanca, Amor o La pianista consolidó su gusto por incomodar reflexionando sobre verdades de las que nadie se atreve a hablar. Con su título de 2017 Happy End, intentó volver a ser mordaz y ácido en el retrato de una familia burguesa que para muchos resultó previsible y fallido en sus conclusiones.
12. Lars Von Trier y Antichrist

Otro director aficionado a incomodar y generar polémica con cada uno de sus estrenos es el danés Lars Von Trier. Precursor del movimiento Dogma que reinventó y reinterpretó las reglas del cine contemporáneo, Lars consiguió hipnotizarnos y removernos con títulos brutales y dolorosos como Dancer In The Dark o Dogville. En un intento por rizar el rizo de lo desagradable y lo grotesco, con Antichrist nos sitúa ante el duelo de una pareja que acaba de perder a su hijo para olvidarse a los 20 minutos del drama y la trama y adentrarnos en una historia sin pies ni cabeza que no nos invita a la reflexión como sus anteriores trabajos y que está hecha con el mero objetivo de desagradar y seguir acrecentando su leyenda de director maldito.
13. Quentin Tarantino y Death Proof

La verdad es que nos ha costado encontrar un patinazo en la filmografía de uno de los directores más importantes de las última décadas. Quentin Tarantino ha sabido como nadie plasmar su pasión por el cine y la cultura pop en unos guiones que funcionan como la maquinaria de un reloj suizo, es el caso de Pulp Fiction o Reservoir Dogs. Pero además, es que incluso partiendo de premisas tan sencillas como las de las venganzas de Kill Bill, Malditos bastardos y Django desencadenado, es capaz de hacer obras de arte perfectas en lo visual y en el ritmo. Puede que Death Proof se considere una obra maestra en manos de otro, pero en las de Tarantino luce como el mero divertimento de alguien que nos tiene acostumbrados a la excelencia.
14. Hayao Miyazaki y El viento se levanta

Para todos los amantes del anime en particular, y del cine en general, el director japonés Hayao Miyazaki es un maestro de maestros. Es considera como el único rival de Disney y Pixar en eso de juntar a toda la familia en el sofá e invitarles a soñar con la magia y la fantasía de historias como las de El viaje de Chihiro, La princesa Mononoke y El Castillo ambulante, entre otras. Aparte del minucioso e impresionante trabajo técnico y artístico que tiene cada cinta de Miyazaki, el secreto de su éxito está en haber sido capaz de que adultos y niños hagan diferentes lecturas de sus ficciones, sin deja de conmover a unos y a otros. Quizás por eso, El viento se levanta se considere una de las cintas menos buena de su carrera. La melancolía y la tristeza que destila esta historia de amor, nos hace echar de menos la magia y la fantasía de un director que a sus 84 años sigue derrochando lucidez y talento.
15. Alejandro Amenábar y Regresión

Tesis, Abre los ojos, Los otros y Mar adentro fueron las cuatro primeras películas de Alejandro Amenábar e hicieron que el cine español tuviera una proyección internacional como pocas veces había tenido. Vanilla Sky, el fallido remake que Tom Cruise hizo de Abre los ojos, le abrió las puertas al joven director a rodar Los otros con Nicole Kidman como protagonista. Sin embargo, su mayor logro cinematográfico fue la cinta Mar adentro que lo convirtió en profeta en su tierra y fuera de ella siendo la película más galardonada en los Goya y consiguendo el Oscar a Mejor película de habla no inglesa. A pesar de unos inicios prometedores, la carrera de Amenábar no ha vuelto a brillar como lo hizo y en parte es por cintas como Regresión que no disfrutaron de buena acogida ni por parte del público, ni de la crítica.