11 claves para decir la verdad sin herir a los demás

Aunque creemos que la sinceridad, en muchos casos, está sobrevalorada y que no deberíamos ir por la vida cometiendo "sincericidios" gratuitos, a veces, decir la verdad es necesario, pero hay que saber cómo.

Para nuestro día a día, hablar con asertividad es una virtud que debemos aprender a cultivar. Tanto en la esfera personal como en el ámbito laboral, expresarnos con claridad nos ayuda a evitar malentendidos y a ser más empáticos con los demás.

En momentos de tensión familiar o al hablar de un tema importante con alguien, decir las cosas claras y sin ofender a los demás puede evitar conflictos innecesarios. Las palabras que usas para expresar tus ideas, el tono de voz y lenguaje corporal son puentes mediadores o avivan las llamas en cualquier conversación.

Detalle de El juicio final en La Capilla Sixtina. Miguel Ángel.

Sucede porque expresar lo que sentimos no siempre es fácil y menos cuando sobrepensamos las respuestas. En ocasiones, decimos cosas que son ciertas, pero la forma de comunicarlas no es la más asertiva o empática, lo que hace que la otra persona se sienta mal. Te compartimos los mejores consejos sobre cómo dar tu opinión sin herir.

1.  Tranquilízate y piensa antes de hablar

En medio de conversaciones delicadas o discusiones repentinas, las palabras a la ligera pueden ser como flechas que hieren más que los golpes. Por eso, recuerda que la primera regla para decir las cosas claras sin ofender a los otros es darnos un momento para respirar y pensar bien en lo que diremos.

Pregúntate qué quieres comunicar a la otra persona y cómo decírselo de la mejor manera. Con las emociones a flor de piel quizás salgan de tu boca cosas de las que luego te arrepentirás. Entonces, si sientes que la rabia, la tristeza, la decepción o el miedo se apoderan de la conversación, tómate un par de minutos para calmarte.

2. Habla en primera persona

En lugar de señalarle a la otra persona sus fallos, exprésale con respeto cómo te hacen sentir sus actitudes o lo que piensas sobre un tema en concreto. Así, evitas que la otra persona se vea atacada y, en cambio, comprenda lo que tú sientes y necesitas. Además, no caigas en generalizaciones que hieren, más bien habla desde tu experiencia.

3. Sé concreto o concreta, pero amable

Decir cosas que incomodan no siempre es sencillo. A veces, por miedo a quedar mal, le damos demasiadas vueltas a un asunto que sería más fácil de tratar con las palabras indicadas. Según los expertos, para tener una comunicación efectiva es necesaria la claridad, la empatía, la escucha activa y la retroalimentación.

4. Cuida la comunicación no verbal

Acorde con un estudio publicado en la revista Annual Review of Psychology, el tono de la voz, las expresiones faciales, los gestos sutiles y la postura son tipos de comunicación no verbal que influyen en la forma en que nuestros mensajes son interpretados por los demás.

Tal vez tengas las mejores intenciones del mundo, pero si tus palabras suenan cortantes o tus gestos demuestran rechazo, tu lenguaje no verbal puede bloquear la conversación y hacer que te perciban de mala manera. Habla con un tono amable, mira a la otra persona a los ojos sin intimidarla y mantén una postura relajada, sin cruzar los brazos o las piernas.

5. Procura ser una persona empática

Para decir las cosas claras sin ofender, es necesario ponernos un momento en el lugar de la otra persona y reflexionar sobre cómo podría sentirse con nuestras palabras. La comunicación empática ayuda a expresarnos sin afectar la autoestima o los sentimientos ajenos, nos permite ser claros, pero respetuosos, defendiendo lo que pensamos y considerando lo que piensan los demás.

Santas Justa y Rufina, de Hernando Sturm.

6. Controla tus emociones

Cuando tratamos temas complejos pueda que nos llenemos de emociones como la rabia, enojo o frustración. Sin embargo, dejarnos abrumar por estos sentimientos solo hace que digamos cosas que no deberíamos o utilicemos un tono hiriente.

Por eso, si sientes que la conversación se torna difícil y te desbordan tus sentimientos, date un momento para relajarte y ordenar tus ideas. Y si notas que estás muy alterado, es mejor dejar la discusión para otro día, para procesar tus pensamientos y recuperar la serenidad.

7. No impongas tu punto de vista

Puede que tengas claro lo que quieres decir, pero eso no significa que siempre vayas a tener la razón. Es importante hablar con sinceridad lo que piensas y, a la vez, brindarle al otro el espacio para que comparta su punto de vista.

Decir con frialdad que las cosas son así y punto, no te llevará a ningún lugar. Puedes decir en cambio, que ves las cosas de una manera, pero que te gustaría saber la opinión de tu interlocutor. De esta forma, la otra persona se sentirá escuchada y se dará cuenta de que su visión también es importante.

8. Aplica la escucha activa

La comunicación asertiva es una ida y vuelta de ideas, no un monólogo personal. Por ende, si quieres que la otra persona entienda tu mensaje, presta atención a lo que dice y cómo se siente, sin estar interrumpiendo ni pensando en qué responder.

Según una investigación de la International Journal of English and Studies, la escucha activa acompañada de contacto visual, gestos de aprobación y una retroalimentación sincera refuerza la compresión, promueve el diálogo abierto y expresa empatía.

El juicio de Salomón, de Caravaggio.

9. No recurras al chantaje emocional

Para hablar con claridad no hace falta recurrir a la culpa o al resentimiento. Si quieres que la otra persona comprenda cómo te sientes, comunícate con honestidad, pero no utilices la manipulación emocional para obligar a los demás a hacer lo que quieres.

Como ejemplo, en vez de decirle a tu amigo o amiga algo como «con todo lo que he hecho por ti, me decepciona que te comportes así», mejor di algo como «esto es importante para mí y me gustaría que me apoyaras, ¿podemos hablarlo?».

10. Nunca excuses las malas palabras

Algunas personas con poca comunicación asertiva se sienten en el derecho de decir lo que quieran sin pensar en las consecuencias que arrastran con sus palabras. Excusas como que solo está siendo sincero o tengo una personalidad explosiva o temperamental nunca deben ser una razón para tratar mal a los demás o expresar cosas hirientes.

11. Aprende a poner límites

No debemos sentir culpa al decir «no» ante ciertas peticiones que no podemos cumplir y esto no tiene que ser un motivo de ofensa. En ocasiones, para no incomodar, pensamos que tenemos que ceder a todo, y es ahí en donde expresarnos con claridad y poner límites con respeto es vital. Por ejemplo:

  • «Prefiero no hablar del tema ahora».
  • «Te escucho, pero no quiero que me hables en ese tono».
  • «Gracias por la invitación, pero hoy no puedo acompañarte».
  • «Entiendo tu punto de vista, pero tengo una opinión propia».
  • «Prefiero que no me llames mientras trabajo, te respondo cuando esté libre».

Esperamos que estas once claves te sirvan para que siempre defiendas y expreses tus ideas, tus perspectivas y tus puntos de vista sin herir los sentimientos y sin invalidar las opiniones de los demás.

Gracias a la psicóloga Macarena Liliana Núñez.

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