Diez ficciones que como la primavera, la sangre altera

Diez ficciones que como la primavera, la sangre altera

Que la primavera la sangre altera es una evidencia científica relacionada a una auténtica revolución hormonal causada por el incremento de horas de luz diurnas.

La explicación es sencilla: la presencia de más luz activa una serie de hormonas en nuestro organismo relacionadas con la felicidad que renuevan nuestro estado de ánimo provocando que tengamos más interés por realizar actividades y relacionarnos con los demás, y como consecuencia, que aumente nuestro apetito sexual.

Para incrementar esas ganas y saciarlas de alguna manera, te proponemos diez ficciones con un alto contenido erótico que te van a ayudar a dejar atrás el largo letargo invernal. Que te van a ayudar a incentivar ese mood en el que va a es estar más receptivo y receptiva a lo que surja.

Fotograma de Pillion.

1. Twinless, de James Sweeney

Dirigida, escrita y protagonizada por James Sweeney, Twinless es una interesante propuesta cinematográfica que bucea entre la comedia romántica, el drama, el thriller y el estudio sociológico con la misma facilidad y naturalidad con la que Sweeney y Dylan O´Brien plasman (a través de sus vulnerables personas) la extraña relación que surge entre ellos cuando se conocen en un grupo de terapia formado por personas que han perdido a su hermano/a gemelo/a.

Con esta particular punto de partida, el joven director, actor y guionista nos invita a ser partícipes de un puzzle con tintes psicológicos que nos provoca, nos enternece, nos enamora y también, nos genera morbo con algunas escenas bastante subidas de tono.

2. Pillion, de Harry Lighton

Una de las cintas más controvertidas, valientes y sensibles de este año es Pillion. En ella, se nos narra la historia de Colin, un joven retraído y acomplejado (maravilloso Harry Melling como nunca lo habíamos visto antes) que se queda totalmente prendado de Ray, un motorista interpretado por Alexander Skarsgård que acepta estar con él a cambio de que sea partícipe de una humillante relación de sumisión.

El gran valor de la cinta está en ver cómo lo que de entrada parece aberrante, se entiende y se acepta en el momento en el que se empiezan a mostrar capas de los personajes. En el momento en el que Colin empieza a derribar la coraza de Ray poniendo en evidencia que hasta el animal más fiero y frío, puede ser un animal herido y aterrado.

3. Heated Rilvary, de Jacob Tierney

Esta serie está basada en los libros de Rachel Reid, en concreto en el segundo título de la popular saga de romance deportivo LGTBIQ+ Game Changers. A finales del año pasado, se convirtió en todo un fenómeno en las redes incluso antes de su estreno «legal» en plataformas. El éxito de esta ficción, aparte de por lo evidente, ha venido por tratar un tema que sigue siendo tabú: la homosexualidad y el amor entre deportistas de élite.

A pesar de que ha sido acusada de presentar estereotipos demasiado manidos y a un elenco de actores de físico normativo elegidos para ser la fantasía de todos y muchas, Heated Rilvary ha conseguido emocionar mucho más allá de su superficie y ha convencido a una crítica y a un público que sólo pensaba salvar de la quema los encuentros sexuales de los protagonistas.

4. Y tu mamá también, de Alfonso Cuarón

El director mexicano Alfonso Cuarón es igual de prolífico que de ecléctico. Su filmografía es un repertorio de obras maestras que no tienen nada que ver las unas con las otras. Desde el drama a la distopía o de la ciencia ficción a la fantasía, Cuarón no tiene género que se le resista. Quizás, una de sus cintas más íntimas y personales sea Y tu mamá también: una mezcla perfecta entre road movie y coming of age que convirtió a Maribel Verdú en el objeto de deseo de unos jovencísimos Gael García Bernal y Diego Luna.

La cinta nos hace cómplices de este carismático trío protagonista que se embarcan en un viaje físico y emocional que, en muchos aspectos, supondrá primeras veces para ellos y últimas veces para ella. Todo ello rodado con una magia, un encanto y un erotismo muy fresco y revitalizante.

5. The Handmaiden, de Park Chan-wook

Cuando uno cree que el coreano Park Chan-wook ya ha tocado techo con alguna de sus cintas, nos muestra que estamos equivocados con la siguiente. Como muchos de sus personajes, siempre tiene un truco o un as en la manga para dejarnos clavados en nuestros asientos.

Su maestría alcanzó cotas máximas en este thriller erótico protagonizado por dos mujeres que se sumergen en un baile de máscaras con el empoderamiento femenino por bandera y el objetivo de vengar años de sometimiento y sumisión. La tensión sexual resuelta y no resuelta que destila la película es palpable en cada una de las escenas preciosistas que funcionan como las antesalas de varios giros de guion inteligentes. The Handmaiden es una obra maestra en toda regla y con el añadido de tener algunas de las escenas más sensuales del cine contemporáneo.

6. Átame, de Pedro Almodóvar

Pedro Almodóvar ha contado en varias entrevistas que Átame estuvo a punto de no pasar la censura estadounidense y de ser clasificada como película X porque los comités encargados de las calificaciones creían que Antonio Banderas y Victoria Abril mantenía relaciones sexuales reales durante el metraje. Y es que así de brillantes estaban estas bestias de la interpretación en unos de sus primeros papeles.

Lo cierto es que hoy en día, esta película del manchego más universal podría ser censurada por otros motivos muy diferentes al sexo. Quizás por motivos más cercanos a la romantización del amor tóxico, el secuestro y el maltrato. Aunque es cierto que está al límite de lo correcto y lo incorrecto en estos aspectos, la historia entre Marina y Ricky es uno de los ejemplos de la libertad creativa y la radicalidad con la que Pedro dio sus primeros pasos al estrellato.

7. Babygirl, de Halina Reijn

Nicole Kidman, Harris Dickinson y Antonio Banderas como triángulo amoroso y morboso de la trama de Babygirl, de entrada es un reclamo más que suficiente para entrar de lleno en la ficción de Halina Reijn. Kidman se mete en la piel y los deseos oscuros de Romy, una ejecutiva que inicia una aventura de sexo extremo con su joven becario, Samuel (Dickinson) a espaldas de su marido Jacob (Banderas).

La trama que en algunos momentos descarrila, se mantiene por el tour de force que Nicole realiza en un papel juguetón en el que no sólo su personaje explora su libertad sin importarle los prejuicios y los riesgos, la propia actriz también los hace subiendo un escalón en su carrera y derribando muros. Y lo hace aprobando con nota.

8. Saltburn, de Emerald Fennell

Antes de que Emerald Fennell causara todo el revuelo que ha causado con su calenturienta y aleatoria versión de Cumbres borrascosas, la directora ya convirtió a Jacob Elordi en el oscuro objeto del deseo de toda la audiencia en Saltburn. El guapo actor encarna a Felix, el sueño húmedo (literal y metafóricamente) de Oliver (el siempre perturbador Barry Keoghan).

Aunque Oliver vive obsesionado con todo lo que rodea a Felix, hay algo que le obsesiona más aún: su ambición por trepar. Una ambición que le va a hacer ser capaz de todo. La irregular cinta de Fennell tiene una estética, una música y unas escenas hechas para cautivar y aunque pincha en algunos momentos, nos compensa con una escena final e integral que se hizo viral.

9. Intimidad, de Patrice Chéreau

Mark Rylance, el actor protagonista, llegó a declarar que se arrepentía de haber participado en esta película dirigida por Patrice Chéreau por recordar como una experiencia dolorosa tanto el hacerla como la recepción posterior que obtuvo. La trama nos invita a ser los voyeurs de dos desconocidos que quedan para tener encuentros meramente sexuales. No hablan, no se preguntan por sus vidas, tienen sellado su pacto con un único objetivo.

Todo empieza a desmoronarse en el momento en que él empieza a sentir una curiosidad por su amante que va mucho más allá del plano meramente físico. Intimidad marcó un hito: ser la primera película en incluir sexo no simulado, en este caso felaciones, y conseguir ser estrenada sin cortes en Reino Unido.

10. 9 songs, de Michael Winterbottom

La filmografía de Michael Winterbottom es la de un cineasta que está en constante experimentación e investigación. La música ha sido objeto de algunas de sus cintas más icónicas. En 2004, sorprendía con 9 songs, un título en el que mezclaba música en vivo con sexo en vivo también. En la cinta, los personajes interpretados por Kieran O'Brien y Margo Stilley articulan y narran su relación sexo-afectiva a través de sus encuentros íntimos y las canciones que les marcan tras cada uno de los conciertos a los que asisten.

A pesar de que parte del público y la crítica encontró algo de poesía y de realidad conmovedora en este título del director británico, la mayoría calificaron la película de olvidable y el no encontraron justificación alguna al sexo explícito que derrochaba. ¿Acaso la necesitaba?

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