Rizomas #8: entrevista con el humorista Javier Coronas

Rizomas #8: entrevista con el humorista Javier Coronas

Rizomas #8: entrevista con el humorista Javier Coronas.

Mantenemos el listón de lo que venimos haciendo en nuestro proyecto, y lo hacemos con otro Grande de España, don Javier Coronas, Hermano Mayor de la Muy Honorable y Venerable Archicofradía de los Ilustres Ignorantes del país y uno de los humoristas más divertidos e interesantes del presente.

RIZOMAS es un proyecto de Pedro José Mariblanca Corrales, historiador, filósofo, periodista y unas cuantas cosas más… Con un claro guiño a la filosofía de Gilles Deleuze y Felix Guattari –en la que la heterogeneidad, la diferencia, las multiplicidades, el encuentro, la ruptura y las líneas de fuga son las principales armas para escapar del mundo que vivimos y construir posibles en él–, éste ha sido concebido para conversar y aprender con las personalidades más importantes de la cultura, el saber, la ciencia y la técnica.

Voz sinigual de la radio española, director de uno de los mejores programas de televisión de la historia reciente, escritor, showman, genio y figura simpar, y sin vergüenza ninguna, como debe ser. Con ustedes, Javier Coronas.

Javier Coronas.

¿Cuándo, cómo y por qué se introduce Javier Coronas en el mundo del humor?

No recuerdo cuándo empezó todo, la verdad. Yo ya era gilipollas de pequeño, por lo que no sé exactamente cómo fue. Tenía claro que quería hacer radio y cuando me apunté a la emisora municipal para ello, me di cuenta de que todo lo que hacía iba hacia la tontería. Fue entonces cuando pensé que quizás tenía que tirar por ahí. Es una cosa que no sé si viene dada o no, pero está claro que planteada no fue, pues siempre me ha gustado hacer el payaso, y lo que hice fue adaptarlo.

¿Y cómo empezaste en la radio?

Pues hice un curso con dieciocho años que me pagué mientras curraba en la limpieza por la noche. Terminé el curso y después te ofrecían prácticas en otras emisoras, mayoritariamente municipales. Te pagabas el curso, que era una leña, y luego currabas gratis en emisoras municipales, pero cogías callo.

Yo no quería ser humorista, quería hacer radio, que era lo que me obsesionaba. Pero pronto me di cuenta de que todo cuanto hacía se escurría hacia la tontuna. Y, nada, cuando empecé, lo hice con Manel Auñón, que era un gran amigo; él era muy periodista y yo todo lo contrario, y así se formó la dupla, por sí sola.

¿Qué es la comedia para Javier Coronas?

Es una forma de vida, algo que va mucho más allá del hecho de salir a actuar. La comedia es como ponerse unas gafas con unos cristales que te hacen ver la realidad distorsionada. Es decir, cuando la gente está viendo una cosa, tú, con esas gafas de la comedia, estás viendo otra; y cuando se lo cuentas a alguien que lo ha visto veinte mil veces, dice: “hostia, es verdad”.

El ABC de los monólogos es hacer ver a la gente que las cosas que le han sucedido al monologuista son cosas que le han sucedido a ella, y hacer ver que las cosas se pueden analizar de otra manera.

¿Es lo mismo que el humor?

¿Qué diferencias ves tú entre el humor y la comedia?

Portada de Ilustres ignorantes.

Bueno, pues la comedia sería ponerte las gafas y el humor es algo que se tiene, ¿no?

Sí, bueno, hay muchos tipos de comedia. Incluso puedes tener mal humor y hacer comedia, sí. Pero luego está el estilo de la comedia que te gusta a ti, que está relacionado con tu humor, ¿no? Porque tu humor es así o asá.

Entonces, creo que hay que darle importancia a las dos cosas. Hay gente con un humor y una forma de humor muy característicos que le hace ser muy diferente a todo el mundo, gente con un estilo muy propio, como, por ejemplo, Leo Harlem o Raúl Cimas.

¿Cómo viviste desde dentro los profundos cambios que empezaron a darse en la comedia española cuando comenzaste en ella?

Pues he sentido que el cambio ha sido muy positivo. Siempre va a haber cambios y no siempre se hace el mismo humor, ni durante todas las épocas del año ni todos los años. Cambios tiene que haber, no cambios, sino progresión.

Cuando me tocó a mí, que también empezaron a destacar los de La Hora Chanante, se dio un golpe de aire fresco fantástico. De alguna manera, salieron a la palestra los hijos de José Luis Cuerda, y el humor de la gente que hemos crecido con Cuerda, a la que nos gusta mucho el absurdo, se hizo tendencia y se vio.

Pero es que ahora, con las redes sociales, hay gente muy, muy, muy graciosa que tiene un acceso completamente directo al público, con muchísimos seguidores, muchos más que algunos cómicos destacados; gente muy graciosa a la que hace unos años le hubiese costado mucho enseñar un vídeo, pasar un casting o despuntar.

Normalmente, la gente que funciona mucho en redes sociales, termina en televisión. De hecho, si te fijas, cuando un programa de televisión ficha a un colaborador o colaboradora, lo hace teniendo muy en cuenta los seguidores que tienen, hasta preguntan cuántos seguidores tienen en los castings.

Si tuviera que buscar curro ahora, lo tendría chungo [Javier Coronas no está en ninguna red social, ni tiene Whatsapp].

Desde que empezaste en el mundo de la comedia, has visto las diferentes etapas por las que ha pasado hasta la actualidad, y has formado parte de todas ellas. ¿Cómo ha sido su evolución? ¿En qué situación se halla actualmente la comedia?

Veo el mundo del humor muy bien, lo que pasa es que no hay espacio, pero, aun así, hay mucha gente muy buena. Hay más cómicas que antes, cuando todos los programas eran un campo de pollas. Están Henar Álvarez, Carolina Iglesias, Bianca Kovacs, que es un cañón que se ha ganado su sitio a base de tabla. Creo que hay mucha diversidad. Y
luego está La Revuelta, que ha sido un jarro de agua fresca para el panorama del humor. Ya te digo, lo veo todo positivo.

Raúl Cimas y Javier Coronas.

¿Por qué es necesaria la comedia?

Joder, porque si no todo sería un aburrimiento. A los programas de las cadenas generalistas, sobre todo las privadas, no les importa la comedia. Todo son sucesos, pero hacer humor, el humor que hacemos nosotros, no es fácil hacerlo en ellas.

Tú imagínate, cuando empieza Ilustres Ignorantes, que voy a un directivo y le digo: “vamos a hacer un programa en el que va a haber cinco personas hablando de un tema, todo va a ser improvisado y va a durar veinticinco minutos. No hay vídeos, no hay entrevistas, no hay espacio musical, no hay nada, sólo cinco personas hablando y, al final, a los invitados, se les hace un regalo del chino”. Eso no me lo compra nadie. Lo que pasa es que Canal + tuvo lo que había tener, se arriesgó y lo hizo ahí, con un par.

A propósito de Canal +, ¿cómo es tu relación con este canal?

No puedo decir más que cosas buenas, y por eso no me he ido nunca de allí. Porque hay diferentes cosas que valorar cuando curras, y una de ellas es la libertad. Seguramente, podría ganar mucha más pasta en otra cadena, pero ahí he sido siempre libre, me han dejado hacer lo que quería hacer y, a día de hoy, no encuentro un programa que me llene más que Ilustres, un programa que seguramente no habría hecho si hubiese estado en otra cadena y del cual me siento súper orgulloso.

¿Es España un buen país para reírse de sí mismo?

No, en absoluto. Y desde que se crearon las redes sociales, salió a la luz el grupo de los ofendiditos… Es un buen país para reírse de todo, pero que no se metan contigo. Nos queda mucho por aprender al respecto, es una asignatura pendiente. Siempre hay alguien que se va a enfadar, digas lo que digas.

Macarra e irreverente, eres, sin embargo, transversal y te mueves perfectamente en todo tipo de realidades. ¿Cuál es el secreto?

Es fácil, te adaptas al espacio en el que estás y a los compañeros. Siempre te dicen: “haces tele, radio, libros, teatro, etc. ¿Con qué te quedas?” Yo no me quedo con nada, me quedo con todo. Entonces, no diferencio, cada cosa en su forma.

Por ejemplo, llevo con Francino en la radio muchísimos años y no quiero separarme de él; disfruto con él, disfruto con la gente de La Ventana, disfruto con todo el equipo de la SER y hacer radio, para mí, es alegría. Si cuando era crío pagaba por hacer radio, ahora, que me pagan, aunque sea poco, es una gozada. Y con Francino es igual que con Canal +, me da una libertad absoluta y si tengo que echarle la bronca y reñirle porque se enrolla demasiado, lo hago. El ambiente es súper guapo y, para hacer humor, es primordial. Yo no podría hacer humor si estuviese en un ambiente de mierda, porque no soy de callarme las cosas y no estaría a gusto. Necesito estar a gusto y feliz para hacer mi curro.

Admiras a los mejores, trabajas con los mejores y estás entre los mejores, ¿qué se ve desde ahí?

Cuando tenía catorce años, lo primero que veía en la tele era a Faemino y Cansado. Y yo los veía y decía: “yo quiero hacer eso, este es el humor que a mí me gusta”. Lógicamente, no he podido hacerlo nunca, porque hay que tener mucha cabeza para ser como ellos. Y ahora, estar sentado en la misma mesa que Javi, viajar con él, ser amigos, no compañeros, los teatros, las comidas, las cenas, todo… Es estar amorrao a una fuente de sabiduría todo el rato. Y a Pepe lo conozco también desde hace mucho tiempo, cuando empecé con Lo + Plus. Somos un trío que se lleva muy bien, nos divertimos, nos admiramos, nos queremos y eso es una pasada.

Javier Coronas.

¿Qué queda del Javier Coronas que empezó en el mundo del humor?

Pues ropa que no me viene.

Bueno, tampoco se te ha ido mucho de las manos, ¿no?

Joder que no. Nada, no sé lo que queda. Queda todo, la esencia y todo lo que se ha ido complementando. Siempre he sido fiel a mi tontería, algo de lo que me puedo sentir bien orgulloso.

¿Qué le queda por hacer? Porque, por ejemplo, con Cimas haces muchas cosas también.

Con Cimas siempre estamos tramando, sí, como hicimos con el podcast El Bar de los Broder Tolquin. Y así, de proyectos, el 19 de marzo se estrena una peli –en el Festival de Málaga– en la que he participado con un papel secundario, Pequeños Calvarios, de Javier Polo, con la que me lo he pasado muy bien, una comedia muy chula. Una cosina con respecto a la entrevista de Javier Coronas, podríais añadir, al final, en las últimas palabras: Y, bueno, Ilustres Ignorantes, que continúa (en Movistar Plus+).

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