La luz, la comida, los olores, la compañía de conocidos y extraños... todo se siente y sabe mejor en la época en la que el calor aprieta y los días parecen eternos.
Tener disponible todo el tiempo que se desee, sin prisas, sin responsabilidades, sin otra preocupación que disfrutar de la vida y de todo aquello que nos rodea. Admirar a quien nos quiere y a quien no conocemos todavía, mirar a nuestro alrededor con otros ojos, dar gracias por la existencia.




El verano es una época preciosa para dejarse llevar, para vivir al máximo haciendo lo mínimo, incluso si no abandonamos la ciudad. Porque los núcleos urbanos y pequeñas localidades se llenan de magia estival, adquieren otro brillo con el gentío en las calles, las verbenas, los niños que corretean y juegan libres por sus rincones…



Todas esas sensaciones son las que plasma Alariko en sus cuadros, imágenes de intensos colores que nos trasladan directamente a lo mejor del verano. Encontrarse con las obras de este ilustrador español es sinónimo de zambullirse en la mejor época para celebrar la vida. Nosotros nos quedamos aquí a vivir.



