Aunque la mayoría de realizadores buscan con sus películas que el espectador se quede pegado a la pantalla, hay otros con una perspectiva más grotesca y provocativa que buscan justo lo contrario, que apartemos la mirada el mayor número de veces.
Mutilaciones, body horror, torturas, violaciones, mutaciones, escenas desarrolladas en contextos aberrantes... todo vale cuando se trata de incomodar al espectador y generar hype alrededor de un estreno que puede funcionar mucho mejor en taquilla, si va acompañado de titulares adornados con frases como "el público vomitando en las salas" o "cientos de personas abandonando las proyecciones".
La sustancia de Coralie Fargeat no sólo ha supuesto el relanzamiento de la carrera de Demi Moore y la consolidación de Margaret Qualley, sino que es la penúltima cinta en sumarse a este subgrupo de películas que generan desmayos y hacen correr ríos de tinta.
Esta distopía violenta y explícita pone sobre la mesa el debate de la dictadura de la belleza y la eterna juventud a la que, sobre todo, están sometidas las mujeres. Con ella abrimos esta galería de los horrores repleta de títulos que contienen escenas que se quedaron clavadas en las retinas de aquellas personas que tuvieron la valentía de mantener la mirada impertérrita.
La sustancia, de Coralie Fargeat (2024)

La escena: Margaret Qualley teniendo problemas dentales justo en el momento que la sustancia comienza a tener efectos adversos.
La mosca, de David Cronenberg (1986)

La escena: la libre versión que Cronenberg hizo del clásico de 1958 contiene varias secuencias desagradables, pero la del ácido sulfúrico se lleva la palma.
Martyrs, de Pascal Laugier (2008)

La escena: la santificación y la beatificación con despellejamiento incluido de la última víctima de una secta de fanáticos religiosos radicales.
Alta tensión, de Alexandre Aja (2003)

La escena: la felación menos erótica de la historia del cine.
Irreversible, de Gaspar Noé (2002)

La escena: la insoportable violación en tiempo real que sufre el personaje de Monica Bellucci.
Hostel, de Eli Roth (2005)

La escena: la tortura a medio terminar que sufre una chica asiática con problemas oculares.
Hannibal, de Ridley Scott (2001)

La escena: la lobotomía extrema que sufre el personaje de Ray Liotta a la luz de las velas durante una elegante cena.
Un perro andaluz, de Luis Buñuel (1929)

La escena: esa que todos y todas tenemos en mente y que nos provocó fobia a ir al oftalmólogo o ponernos lentillas.
Speak No Evil, de Christian Tafdrup (2022)

La escena: el momento en el que descubrimos cómo se queda mudo el "hijo" de la pareja de psicópatas.
À l'intérieur, de Alexandre Bustillo y Julien Maury (2007)

La escena: la cesárea que practica la psycho killer a su víctima reclamando lo que es suyo.
Hereditary, de Ari Aster (2018)

La escena: esa en la que el personaje interpretado por Toni Collette se mutila al descubrir el oscuro destino de su hijo.
Audition, de Takashi Miike (1999)

La escena: el momento en el que la perturbada protagonista desvela su verdadera personalidad y se empieza a "divertir" con su víctima.
El sacrificio de un ciervo sagrado, de Yorgos Lanthimos (2017)

La escena: la película más oscura de Yorgos contiene una escena con una ruleta rusa no apta para padres de familia.
La matanza de Texas, de Tobe Hooper (1974)

La escena: la muerte de la primera víctima de Leather Face al más puro estilo matarife.
Funny Games, de Michael Haneke (1997)

La escena: aunque toda la película es para estar apartando la mirada, la escena en las que los asesinos rompen la cuarta pared, no se olvida jamás.