Desmontando siete mitos del amor romántico

Desde el origen de los tiempos, el amor romántico ha estado asociado a una serie de mitos que han ido desmontándose conforme el pensamiento ha evolucionado hacia otros valores.

A pesar de que en los últimos tiempos gran parte de la sociedad ha abierto los ojos ante ciertos ideales de película de Disney que eran completamente erróneos, lo cierto es que otra gran parte formada por personas de cualquier edad o sexo, sigue pensando que hay ciertas normas tóxicas en el amor que deben ser cumplidas a rajatabla.

No hay más que ver ciertos contenidos en las redes y en las televisiones en los que vemos a muchos jóvenes que tienen arraigadas ideas muy rancias y muy insanas sobre las relaciones sexo-afectivas. Es por eso, que hemos querido dedicar este contenido a desmontar siete mitos sobre el amor romántico.

Según la psicóloga y psicoterapeuta Rosario Linares, el amor es una de las emociones básicas que tenemos los seres humanos. Pero las experiencias que tenemos , los patrones culturales, la educación que recibimos y otros muchos aspectos, hacen que esta emoción que debería ayudarnos en nuestros vínculos y en las relaciones con los demás, se convierta en una emoción que nos hace daño y nos resta en nuestra vida.

Imágenes de la serie Disasterland del artista mexicano José Rodolfo Loaiza Ontiveros.

Todo esto se relaciona con lo que llamamos los mitos del amor romántico. Estos mitos son creencias (conscientes o inconscientes) sobre el amor que surgen y se mantienen en la sociedad, se aceptan como verdaderas y al ser simplificadas producen una distorsión de la realidad e influye en nuestros comportamientos. Además, generan expectativas erróneas y tienden a provocar sufrimiento emocional.

Seguramente, estos mitos te parecerán obvios, pero irónicamente, en muchas ocasiones actuamos de forma inconsciente en base a ellos. Vamos a exponerlos:

1. El mito de la omnipotencia

La idea de que el amor todo lo puede es la primera de las grandes mentiras que nos han contado porque, en muchas ocasiones, querer nos es suficiente.

Debemos tener claro que el amor es una emoción básica y como tal hay que tratarla. Cuando la mezclamos con otras emociones como la tristeza, la rabia o el miedo, se pierde la verdadera esencia del amor.

El amor hay que cultivarlo, y no pensemos que solo por sentir amor, los demás pilares básicos de la pareja van a fluir. Si encontramos cosas que dañan a la pareja creemos que el amor podrá solucionarlas, pero no es así. Habrá que trabajar todos esos aspectos que no están funcionando, analizando cuales son las causas y las consecuencias que están teniendo en nuestra relación de pareja. En base a esta creencia, se puede continuar con una pareja que nos trae sufrimiento en lugar de bienestar, porque creemos que si amamos a esa persona, es lo único que importa.

2. El mito de la media naranja

Todas las personas tenemos nuestra mitad. Cuando creemos que encontrar a otra persona que nos acompañe en nuestro viaje, es encontrar nuestra media naranja, asumimos que estamos incompletos y que esa otra mitad es la que nos va a completar. La persona elegida nos debe complementar, no completar.

Además, el mito de la media naranja presupone que hay una única persona con la que podemos ser felices porque esa es "la persona", olvidándonos de que podemos vincularnos y enamorarnos de diferentes tipos de personas. Afortunadamente, no hay una única persona en el mundo con la que podamos sentirnos plenamente amados o a la que amar.

3. El mito de que la pasión debe ser infinita

Las relaciones pasan por varias fases de su desarrollo. Al principio nos encontramos en una fase de enamoramiento en el que las hormonas tienen un papel importante, pero esta fase no puede durar toda la vida. Por lo que, a continuación, comienza una fase de más calma, tranquilidad y complicidad. Cuando llega esta fase muchas parejas piensas que se ha perdido la pasión y que la pareja no debe continuar adelante.

Este mito también nos hace ver de forma distorsionada el ámbito de las relaciones sexuales. Éstas tienen que estar siempre presentes, con alta intensidad de una manera satisfactoria. Y no tiene porque ser así. Al igual que la relación de pareja se va modificando y modelando con los años, las relaciones sexuales también lo hacen y pueden pasar por diferentes fases.

4. El mito de que los celos son una muestra de amor

Los celos no son ni mucho menos sinónimo de amor. Los celos son una representación de nuestros miedos e inseguridades, tanto de uno mismo como hacia otra persona.

Si bien es cierto, que al igual que otras emociones, sentir celos es natural. El problema vendrá cuando no sabemos gestionar esa emoción y nos lleva a elaborar conductas destructivas hacia nosotros y nuestra pareja. 

5. El mito de la atracción exclusiva

Basado en la idea de que solo nos podemos sentir atraídos por nuestra pareja, sin fijarnos en nadie más, este mito lleva asociado un miedo a que la otra persona nos abandone, además de la inseguridad que se puede generar sobre nosotros mismos. Sentir atracción por otras personas es algo muy habitual y normal, y no hay porqué sentirse culpable por ello. 

El que no haya una atracción exclusiva hacia nuestra pareja no quiere decir que no acordemos de mutuo acuerdo que haya exclusividad sexual. Cada pareja debe acordar qué tipo de relación quiere mantener, y si en ésta hay exclusividad sexual o no, y en caso afirmativo, cada miembro de la pareja tiene derecho a decidir si en el caso de que la otra persona rompa ese acuerdo quiere continuar con la relación o no.

6. El amor es lo más importante

Esta idea se sustenta en la creencia de que para conseguir la felicidad plena tenemos que estar enamorados, y que sin el amor de una pareja no podemos ser felices. Además, lleva asociada la creencia de que debemos hacernos responsables de nuestra felicidad y de la felicidad de la otra persona, lo que puede acarrear culpa y frustración.

No debemos olvidar que cada uno tiene que responsabilizarse de sus propias emociones y no de las del otro. Además, esta creencia trae consigo la idea de que somos "uno con el otro", olvidando nuestra propia identidad y estableciendo una dependencia emocional hacia la otra persona que nos puede perjudicar.

7. Los polos opuestos se atraen

En muchas ocasiones, nos atrae el opuesto pensando que nos llenará, pero sabiendo que esas diferencias pueden terminar dañando nuestra relación. Aunque nos cueste admitirlo, porque este mito está muy inyectado en nuestra sociedad, alguien afín a nosotros nos traerá muchos más beneficios, aunque eso implique ocuparnos de nuestras propias necesidades.

Por suerte para nuestra salud mental y emocional, hay alternativas a estos falsos mitos del amor romántico. Lo primero y más importante pasa por el hecho de cuidar de uno mismo. No podemos cuidar del otro si olvidamos nuestro autocuidado. A partir de aquí, será preciso llevar a cabo un proceso de negociación en la relación amorosa, en la que cada parte es libre e individual, pudiéndose complementar con el otro, estableciendo el amor como algo beneficioso para ambas partes. Asumiendo a su vez la idea de diversidad, equidad, desarrollo personal, libertad sexual y reproductiva, etc.

Por supuesto, a nivel social, es necesario un cambio de cultura donde se dé espacio a una mayor educación emocional en la que el amor se entienda como cuidado, afecto, reconocimiento, respeto, compromiso y confianza.

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