Si alguna vez has tenido la mala suerte de enamorarte de una persona narcisista, te habrás dado cuenta de que este rasgo de la personalidad se caracteriza por tener una necesidad excesiva de admiración y una falta de empatía hacia los demás.
Las personas con rasgos narcisistas pueden manifestar su personalidad de diversas maneras, pero hay ciertos rasgos que son comunes a todas ellas. A la falta de empatía y la necesidad de admiración se les puede sumar la manipulación, la poca capacidad de autocrítica y las actitudes arrogantes.
Algunas personas pueden tener rasgos narcisistas sin llegar a cumplir con los criterios de un trastorno de personalidad narcisista (TNP), que es una condición más severa. Además, el reconocimiento y la comprensión de estos rasgos pueden ser el primer paso para manejar relaciones con personas narcisistas, sobre todo si se trata de relaciones sexo-afectivas.

¿Puede sentir amor un o una narcisista? Según la psicóloga Valeria Sabater, sí pueden enamorarse, pero su forma de amar es instrumental, de manera que tú te convertirás en su fuente de suministro para reforzar su identidad y autoestima. En el proceso de encontrar la validación a toda costa, la persona narcisista te puede desgastar y anular por completo.
El amor es un sentimiento, una necesidad y un impulso básico que es inherente a todos los seres humanos, pero la manera de amar de alguien narcisista es tóxica y la forma que tienen de mantener una relación, en la inmensa mayoría de los casos, no es saludable.
Cómo entiende el amor una persona narcisista
De acuerdo con el psiquiatra Glen O. Gabbard, aunque existen dos tipologías de narcisistas a rasgos generales y que son el vulnerable y el grandioso, ambos presentan rasgos hostiles, manipuladores y agresivos.
1. En las primeras etapas de una relación, los narcisistas suelen idealizar a sus parejas. No se enamoran de sus parejas de manera auténtica, sino que lo hacen de una imagen irreal que construyeron en sus mentes. Así, cuanto más encarna su pareja sus fantasías y más satisfaga sus necesidades, más felices se sentirán y más anulado o anulada se percibirá quien esté a su lado.
Pasan de la idealización a la devaluación de forma progresiva y sin piedad con un único objetivo: ejercer el control sobre la persona "amada".

2. Emplean el afecto y la amabilidad como arma manipulativa. Ahora bien, el amor en sus universos mentales responde siempre a un mecanismo unidireccional. Es decir, toda dinámica estará orientada a la satisfacción de sus propios deseos y necesidades.
Lo que buscan en la otra persona es un suministro gratuito de validación y admiración. No dan reciprocidad o una conexión genuina. De hecho, el afecto que ofrecen es condicional, es decir, si se cumple con sus expectativas, el trato será respetuoso. Si se les pone límites o no se les refuerza su autoestima, se mostrarán distantes.
3. También, les define la peligrosa creencia de que son merecedores de un trato especial. Esa forma de autoridad o de superioridad afectiva es una conducta que puede causar un gran sufrimiento, porque tras ella hay una falta absoluta de empatía.

4. El sexo como poder. Suelen utilizar el sexo como una herramienta para reafirmar su poder y dominio. En lugar de ser una expresión de intimidad o amor, este plano se percibe como una prueba de su destreza o una validación de su atractivo.
5. Ven la relación como una manera de ejercer control sobre la otra persona. En lugar de establecer una conexión equitativa y respetuosa, intentará dominar las decisiones, la dirección de la relación e incluso las emociones de la pareja. Para ello, usará comportamientos como el gaslighting.
6. Tienden a elegir personas que refuerzan su imagen y sus status ante los demás. Es frecuente que se sientan atraídas por personas hábiles en una materia, competentes, exitosas, atractivas o reconocidas en su trabajo. Esto les sirve, una vez más, como herramienta de instrumentalización, puesto que fortalece su propia identidad y les hace sentir importantes.

Cómo saber si, a pesar de todo, te ama de verdad
Lo fundamental no es que alguien te diga que te ama, lo imprescindible es evaluar cómo te ama. Para ello, identificando esos rasgos que define una relación sana, podremos identificar que el resto, probablemente, sean red flags. Una persona que ama de una manera que no es tóxica:
- Se preocupa por tu bienestar.
- No busca cambiar tu forma de ser.
- Te escucha de forma activa y comprensiva.
- No menosprecia tus sentimientos.
- No juega con tus emociones.
- Tampoco te deja con dudas o incertidumbres sobre el futuro del vínculo.
- Tiene disposición a hablar sobre sus emociones, miedos y preocupaciones.
- Respeta tus opiniones, decisiones y límites. No intenta controlarte ni manipularte.
- Te apoya para que logres tus metas personales y profesionales, sin celos ni competencia.
- Te hace sentir que eres una prioridad en su vida, aunque tenga otras responsabilidades.
- Se esfuerza por mejorar después de un conflicto, demostrando que le importa la relación.
- Ejerce, en todo momento, la responsabilidad afectiva.
Si crees estar en una relación con una persona narcisista, existen algunos tips que te pueden ser útiles:
1. Establece límites emocionales desde el principio. Es esencial que seas firme en dejar claro qué comportamientos son aceptables y cuáles no, y en prepararte para reaccionar si los sobrepasan.
2. En el caso de que sea un TNP de verdad, infórmate sobre este trastorno para poder comprender mejor ciertas conductas y tomar decisiones más adecuadas al respecto.

3. Detecta sus tácticas de manipulación y así evitarás caer en provocaciones cuyo objetivo son la manipulación más o desviar la atención hacia sus propios deseos.
4. Es crucial trabajar en ti, cultivando tu amor propio y bienestar emocional fuera de la relación.
5. Y lo más importante, busca ayuda y apoyo evitando que esa persona te aísle o te separe de los tuyos.