De un tiempo a esta parte se usa el término "terror elevado" para describir a esas cintas de género y de autor que además de provocarnos escalofríos nos hacen pensar.
Aunque esto no es nuevo y en tiempos pasados ya pudimos disfrutar de cintas de terror como El exorcista, El resplandor, La semilla del diablo, La Profecía o Al final de la escalera que eran mucho más que un puñado de jump scares y un guion facilón que satisfacía los placeres de un público palomitero, en las dos últimas décadas ha habido un resurgir del terror y el fantástico sesudo que está convenciendo a la crítica especializada y reventando las taquillas.
Ejemplos como el de La sustancia que incluso consiguió una nominación al Oscar en la pasada ceremonia de estos premios, son un ejemplo claro de que se puede hacer crítica social, invitar a la reflexión, sorprender y entretener con una buena cantidad de gore, sangre, sustos y tramas sobrenaturales.
Directores como Robert Eggers, Jordan Peele, Zach Cregger, Ari Aster, Osgood Perkins o los hermanos Philippou están haciendo que el terror elevado sea una realidad que vaya mucho más de un concepto algo pedante inventado para que las cintas de miedo sean apreciadas y dignificadas de alguna manera.
Estos son algunas de los títulos que están haciendo que las pelis de miedo se hayan convertido en un tipo de cine que está consumiendo una audiencia que ya no sólo está formada por un puñado de frikis con ganas de poner a prueba su adrenalina y su estómago.
1. Hereditary, de Ari Aster (2018)
La muerte de la abuela de una familia acomodada va a ir desvelando una aterradora herencia que va a hacer que se tambaleen las vidas de su hija y de sus nietos. El director Ari Aster daba una lección magistral de cómo hacer que un aparente drama familiar se convirtiera en una aterradora historia que marcó un antes y un después en el género.
2. Get Out, de Jordan Peele (2017)
Con el racismo como telón de fondo, Jordan Peele nos invitaba a vivir su particular versión de Adivina quién viene a cenar esta noche. Get Out comienza como la típica película de chico afroamericano conoce a la familia de su novia blanca, pero todo empieza a torcerse cuando Chris descubre que los padres de Rose guardan unas intenciones maquiavélicas que van mucho más allá que compartir un agradable fin de semana.
3. Weapons, de Zach Cregger (2025)
Una de las sensaciones de este año parte de la premisa de que en una pequeña comunidad estadounidense, desaparecen sin dejar rastro los 17 alumnos de una clase de primaria una madrugada a las 2:17. Las cámaras de seguridad de las casas graban a los niños huyendo de sus casas hacia un destino desconocido. El director Zach Cregger da muestras de su genio mezclando géneros a través de una narración atomizada que deja sin aliento hasta que se descubre un perturbador misterio que hará que empiecen a encajar todas las piezas.
4. Longlegs, de Osgood Perkins (2024)
Con una campaña de marketing que fue casi o más terrorífica que la propia cinta, el director Osgood Perkins nos regalaba a uno de los personajes más desagradables del terror contemporáneo encarnado por un Nicolas Cage pasado de tuerca. Longlegs, cuenta con aires de Seven y El silencio de los corderos, la investigación que lleva a cabo una agente del FBI que descubre que tiene una relación directa con el asesino en serie que busca.
5. La bruja, de Robert Eggers (2015)
La carta de presentación del genuino realizador Robert Eggers es un cuento satánico que se toma su tiempo para desvelar su propósito. La atmósfera y la tensión van in crescendo en esta historia que se desarrolla en el corazón de una familia de colonos cristianos que en la Nueva Inglaterra de 1630, sienten como fuerzas malignas y sobrenaturales les acechan desde el bosque que tienen cerca de su casa. La desaparición de su hijo pequeño destará una espiral de oscuros acontecimientos.
6. Bring Her Back, de Danny Philippou y Michael Philippou (2025)
Los hermanos Philippou se hicieron increíblemente populares con su canal de YouTube. Con las pequeñas píldoras que subían, se fueron ganando una reputación que les llevó a rodar su primer y exitoso largometraje: Talk To Me. Con su segunda incursión en el fantástico y el terror, han dado un paso de gigante contando la historia de una madre que cruzará todos los límites para recuperar a su hija muerta. Sally Hawkins brinda una interpretación brutal que debería tenerse en cuenta en los próximos Oscar.
7. Together, de Michael Shanks (2025)
Las relaciones tóxicas y la codependencia emocional son la médula espinal de esta cinta en la que Dave Franco y Alison Brie dan vida a una pareja que no podrán separarse se manera literal y figurada. Esta comedia negra va cogiendo fuerza a medida que el apartado sobrenatural y el body horror comienzan a hacer acto de presencia sin ningún tipo de concesión. Se pasa de las risas a la incomodidad muy rápido.
8. It Follows, de David Robert Mitchell (2014)
Como esa pandemia silenciosa y devastadora que fue el SIDA, en It Follows se nos cuenta la historia de una maldición que va recayendo en todos aquellos adolescentes que mantienen relaciones sexuales con quien no deben. La maldición en cuestión en este caso, no es una enfermedad, es un espíritu que acosará a los protagonistas hasta que encuentren la manera de acabar con él o le carguen el muerto, nunca mejor dicho, a otra persona. El aire ochentero de la cinta hará las delicias de los más nostálgicos.
9. Suspiria, de Luca Guadagnino (2018)
El romántico director Luca Guadagnino dejó, por un momento, aparcada su tendencia a los amores tormentosos para revisitar una de las cintas más icónicas del legendario Dario Argento. Inspirado por el rey del giallo italiano, Guadagnino contó con Dakota Johnson para hacer el remake de Suspiria. Así volvíamos a revivir la historia de una bailarina que viaja a Berlín para entrar en una de las mejores escuelas de danza del mundo, una escuela que guarda en sus sótanos una perversa y peligrosa entidad ancestral que lo controla todo.
10. Crudo, de Julia Ducournau (2016)
La controvertida directora Julia Ducournau que dividió a crítica y público con Titane, realizó esta cinta años antes despuntando en Cannes como una realizadora a tener en cuenta. En Crudo nos relataba la historia de una estudiante universitaria de Veterinaria que en su primer año de carrera lleva en paralelo su despertar sexual y otro mucho más instintivo e incorrecto: su despertar caníbal. Justine tendrá que sumar a los problemas identitarios que conlleva hacerse adulto, otros que no están, digámoslo así, social y legalmente aceptados.
11. La sustancia, de Coralie Fargeat (2024)
De La sustancia no destacamos el mensaje directo y sin escrúpulos que lanza sobre la dictadura de la belleza y la condena que supone envejecer (más si eres mujer, qué duda cabe). De la cinta de Coralie Fargeat destacamos a una Demi Moore y a una Margaret Qualley convirtiéndose en dos iconos instantáneos que firman dos de los mejores papeles de sus carreras y se entregan a esta locura insana no apta para estómagos remilgados.
12. The Babadook, de Jennifer Kent (2014)
Tras la terrible muerte de su padre, Samuel tiene que convivir con una madre depresiva que no se ha recuperado de su pérdida y soportar la amenaza de un monstruo que se le aparece en sueños y amenaza con matarlo. Su madre no cree que el Babadook exista, pero entonces ella también empieza a notar su presencia. Jennifer Kent hace uso del llamado terror psicológico para hacer una audaz y tenebrosa metáfora sobre la pérdida en la que es difícil distinguir entre lo que es real y lo que es imaginario.
13. Pearl, de Ti West (2022)
Pearl es la segunda película perteneciente a la trilogía que Ti West hizo como homenaje a los slashers de los años 80. En ella, se cuenta el origen de uno de los personajes que aparece en la primera entrega de este sangriento y violento tríptico. Con una Mia Goth en estado de gracia que se convierte en la actriz fetiche de los tres episodios, West narra a base de cuchillazos y hachazos, los entresijos que hay detrás de la fama y la naturaleza perversa que hay tras la frustración que conlleva no ser quien quieres ser.
14. El extraño, de Na Hong Jin (2016)
La vida de un pueblo coreano se ve alterada por una serie de asesinatos salvajes y misteriosos que azotan a la pequeña comunidad rural. Los rumores y las supersticiones se propagan a causa de la presencia, desde hace poco tiempo, de un anciano extranjero que vive como un ermitaño. Así arranca una de esa joyas asiáticas del fantástico que nos llegó en 2016 y que contiene algunas de las escenas más escalofriantes del cine contemporáneo. El mal siempre está entre nosotros y puede adquirir cualquier forma.
15. Sinners, de Ryan Coogler (2025)
Con una mezcla de géneros que va desde el drama y la comedia negra hasta el cine de vampiros, Sinners llegaba a la gran pantalla como una rara avis única en su especie que, contra todo pronóstico, funcionaba con la precisión de un reloj suizo. Una banda sonora apabullante, una producción impecable y unos protagonistas llenos de carisma son los puntos fuertes de esta cinta que recuerda a Abierto hasta el amanecer y tiene ecos del Color púrpura o Django desencadenado. Se convierte en algo fabuloso porque es totalmente inesperada.
16. The Sadness, de Rob Jabbaz (2021)
En las últimas tres décadas, nos han llegado desde Asia alguna de los mejores títulos de la historia. El círculo, Audition, I Saw The Devil, La maldición y El extraño (que también hemos incluido en este ranking) son sólo algunos de ellos. Con The Sadness, el director taiwanés Rob Jabbaz reinventa el cine pandémico de zombies y el exploit de una manera tan salvaje que no es apta para espectadores no curtidos. Una pareja de jóvenes luchará por sobrevivir en mitad de una pandemia que se traduce en una ola de violencia desorbitada que sacará a la luz lo más grotesco del ser humano.
17. Verónica, de Paco Plaza (2017)
Paco Plaza es uno de los directores españoles con más visión a la hora de generar terror en la audiencia y así lo demostró con la trilogía de REC. Por si fuera poco, además tiene una excelente mano como director de actores y así lo demostró en Verónica. La adolescente Verónica pasa sus días entre clases, canciones de Héroes del Silencio y tareas caseras. Para darle algo de sal a su monotonía, decide un día practicar la ouija con unas amigas y, cómo no, la cosa no sale bien. La historia está inspirada en una historia real sucedida en el madrileño barrio de Vallecas en los años 90.
18. Déjame entrar, de Tomas Alfredson (2008)
En clave de cine fantástico y más concretamente de cine vampírico, esta cinta basada en el existoso libro homónimo del sueco Johan Söderqvist (que se encargó del guion de la cinta), nos cuenta la relación entre Oskar, un niño asustado, y Eli, una niña a la que no le da miedo nada. Juntos forjarán una amistad que irá mucho más allá de lo que se entiende por "moral" y tomarán una serie de decisiones que los unirá en un viaje que se mueve entre el amor, el afecto, la justicia y lo sobrenatural.
19. The Innocents, de Eskil Vogt (2021)
El cine de terror y fantástico es mucho más impactante cuando gira en torno a esos seres inocentes (o no tanto) que son los niños. Esa etapa de descubrimiento y fantasía que es la infancia se puede tornar grotesca si se posee un gran poder que implica una gran responsabilidad todavía no adquirida. Dirigida por el noruego Eskil Vogt , The innocents podría describirse como una suerte de Carrie y de los X-Men, pero con un preciosista toque indie y el sello de autor de un director a tener en cuenta.
20. La hermanastra fea, de Emilie Blichfeldt (2025)
Esta cruel y explícita versión Clínicas Dorsia del popular cuento de la Cenicienta, nos narra una historia que ya conocemos, pero desde el punto de vista de la hermanastra fea, como el propio título indica. Elvira entiende desde muy joven que el éxito en la vida se obtiene gracias a la apariencia. Ser guapa, cueste lo que cueste, abre todas las puertas, incluso las de palacio. Por eso, Elvira va a estar dispuesta a someterse a aberrantes sacrificios para conseguir ser la más guapa del baile.
