El séptimo arte es un compañero de viaje fiel en cado uno de los años que vivimos y un vehículo para seguir haciéndonos soñar con otras vidas, otros lugares y otras experiencias.
En 2025, son miles de producciones las que han llegado a la gran pantalla y a las plataformas de streaming, pero 15 de ellas son las que más nos han impactado, nos han entretenido, nos han conmovido y nos ha hecho reflexionar de muchas maneras.
Puede que en nuestro particular ranking, eches de menos cintas aclamadísimas como Maspalomas, La voz de Hind, Un poeta, Un simple accidente y No hay otra opción, pero es que no hemos tenido oportunidad de verlas todavía. Puede que también te vengan a la cabeza títulos como Sirat y Romería, pero es que un ranking nunca se construye a gusto de todos y finalmente es sólo la opinión de unos cuántos.

Por eso este contenido jamás lo llamaríamos «Las mejores películas de 2025» porque sería demasiado categórico. Son sólo las quince películas que más nos han gustado en este año que acaba. Te dejamos con ellas.
15. Cómo entrenar a tu dragón, de Dean DeBlois

Tras el arrollador éxito que tuvieron las cintas de animación también dirigidas por Dean DeBlois, el director ha querido pasarse a esto de la moda de los live actions que tan irregulares resultados da. En su caso, el experimento le ha salido muy bien porque esta Cómo entrenar a tu dragón «real» mantiene la esencia y la magia del mensaje anti bélico que tenían sus predecesoras. Disfrutaríamos de la tierna amistad entre Hipo y Desdentao de todas las maneras posibles.
14. La hermanastra fea, de Emilie Blichfeldt

Esta cruel y explícita versión Clínicas Dorsia del popular cuento de la Cenicienta, nos narra una historia que ya conocemos, pero desde el punto de vista de la hermanastra fea, como el propio título indica. Elvira entiende desde muy joven que el éxito en la vida se obtiene gracias a la apariencia. Ser guapa, cueste lo que cueste, abre todas las puertas, incluso las de palacio. Por eso, Elvira va a estar dispuesta a someterse a aberrantes sacrificios para conseguir ser la más guapa del baile.
13. Frankenstein, de Guillermo del Toro

Hay algo que no se le puede negar a Guillermo del Toro: es único dando belleza, profundidad y ternura a cualquier tipo de monstruo. Ya lo hizo en La forma del agua, El Laberinto del fauno y Hellboy, por poner unos ejemplos. Este año, cumplía su sueño de llevar a la gran pantalla el Frankenstein de Mary Shelley. La apabullante producción que derrocha estética gótica y artesanía en cada fotograma, tiene sus mayores bazas en un Jacob Elordi que es enorme en todos los sentidos, y en mostrar una parte de la historia que, quizás, sea desconocida para el gran parte del público.
12. Muy lejos, de Gerard Oms

Es curioso lo de Mario Casas. A veces pensamos que cuanto más pequeña es la producción en la que se embarca y más mínima es la historia en la que se deja la piel, más grande lo vemos. En Muy lejos, el actor regala una de sus mejores interpretaciones hasta la fecha gracias a Sergio, un joven que viaja a Utrecht con su familia para asistir a un partido de fútbol. Antes de coger el vuelo de regreso a Barcelona, sufre un ataque de ansiedad y decide quedarse en Holanda. Pocas veces se ha retratado tan bien la sensación que provoca esa lacra que es el sexilio.
11. Weapons, de Zach Cregger

Una de las sensaciones de este año parte de la premisa de que en una pequeña comunidad estadounidense, desaparecen sin dejar rastro todos los alumnos de una clase de primaria una madrugada a las 2:17 h. Todos menos uno. Las cámaras de seguridad de las casas graban a los niños huyendo de sus casas hacia un destino desconocido. El director Zach Cregger da muestras de su genio mezclando géneros a través de una narración atomizada que deja sin aliento hasta que se descubre un perturbador misterio que hará que empiecen a encajar todas las piezas.
10. Diamante en bruto, de Agathe Riedinger

Diamante en bruto podría ser la Yo soy la Juani del siglo XXI. La vemos como la versión francesa de la obra maestra de Bigas Luna adaptada al universo de las redes sociales y los reality shows. Liane, una brillante y excesiva Malou Khebizi, vive en un suburbio francés y sólo quiere escapar de su mierda de realidad a través de la telerrealidad, las redes sociales y el dinero rápido. Desde luego, a nosotros siempre nos ha pirrado una choni con alma persiguiendo un sueño. Aunque sea uno roto.
9. K-Pop Demon Hunters, de Chris Appelhans y Maggie Kang

En esta fantasía que viene de la mano de SONY Pictures, se mezclan el delirio del pop más chicloso (del KPOP en concreto) y la inmensidad de posibilidades que ofrece la animación. KPOP Demon Hunters es un fenómeno sin precedentes que no sólo ha reventando el streaming de ficción, sino también el musical. Sus canciones han desbancado en Spotify a artistas como Sabrina Carpenter y Drake siendo de lo más escuchado a nivel mundial. Y es que no hay nada como el poder de la música para unir a las almas y nada como una historia divertida y emotiva para unir a todas las generaciones al ritmo de una radio fórmula irresistible.
8. Sinners, de Ryan Coogler

Con una mezcla de géneros que va desde el drama y la comedia negra hasta el cine de vampiros, Sinners llegaba a la gran pantalla como una rara avis única en su especie que, contra todo pronóstico, funcionaba con la precisión de un reloj suizo. Una banda sonora apabullante, una producción impecable y unos protagonistas llenos de carisma son los puntos fuertes de esta cinta que recuerda a Abierto hasta el amanecer y tiene ecos del Color púrpura o Django desencadenado. Se convierte en algo fabuloso porque es totalmente inesperada.
7. Bugonia, de Yorgos Lanthimos

El cine de Yorgos Lanthimos puede gustar más o menos, pero desde luego no deja indiferente por lo arriesgado e incómodo de cada una de sus propuestas. Tras la tibia recepción de Kinds of Kindness, quizás su trabajo más flojo, vuelve a recurrir al talento de Emma Stone y Jesse Plemons para convertirlos en el principal atractivo de esta comedia negra de tintes negacionistas. En ella, dos jóvenes conspiranoicos secuestran a la poderosa presidenta de una gran compañía, convencidos de que en realidad se trata de una extraterrestre decidida a destruir el planeta Tierra. El final de Bugonia es de lo más loco que se ha rodado este año.
6. Bring Her Back, de Danny Philippou y Michael Philippou

Los hermanos Philippou se hicieron increíblemente populares con su canal de YouTube. Con las pequeñas píldoras que subían, se fueron ganando una reputación que les llevó a rodar su primer y exitoso largometraje: Talk To Me. Con su segunda incursión en el fantástico y el terror, han dado un paso de gigante contando la historia de una madre que cruzará todos los límites para recuperar a su hija muerta. Sally Hawkins brinda una interpretación brutal que debería tenerse en cuenta en los próximos Oscar.
5. Sorda, de Eva Libertad

Sorda nos cuenta la historia de amor de Ángela, una chica sorda, y Héctor, un chico oyente. Todo marcha bien hasta que llega el momento en el que van a ser padres y a Ángela le abordan todos los miedos y las dudas que le provocan la idea de ser una madre incapaz de oír a su hija y de comunicarse con ella. Si la maternidad da vértigo con los cinco sentidos, imaginad cuando te ves desprovista de uno. Sorda no es sólo una historia sobre la inclusión, es vivir, sentir y sufrir algo que jamás nos habíamos planteado desde nuestra privilegiada posición. Miriam Garlo y Álvaro Cervantes dotan cada escena de amor, cada conversación y cada pelea de una verdad y una honestidad devastadoras.
4. Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson

Es que es normal que Paul Thomas Anderson esté considerado como uno de los mejores realizadores de su generación, de este último siglo y de finales del anterior. Basta con echar un vistazo a esa intachable y ecléctica filmografía a la que ha sumado otro logro más. Una batalla tras otra es un acertado intento por seguir investigando terrenos cinematográficos que afiancen un sello personal bastante inclasificable. Anderson hace una adaptación libre de la novela Vineland y consigue que nos riamos a carcajada limpia con las batallas de un grupo de ex revolucionarios a los que el pasado les explota en la cara cuando además, están viviendo las horas bajas propias de la mediana edad. Tema aparte es el despliegue formal al que el bueno de Paul nos tiene acostumbrados.
3. Sorry, Baby, de Eva Víctor

El dolor es algo que nos cambia de manera irreversible. Sólo hay que dejar que nos transite, pero no debemos transitarlo solos. Sorry, Baby, el debut en la dirección de Eva Víctor que además también se reserva el papel protagonista de la cinta, nos parece un milagro con vibes del cine de Alexander Payne. Con sutileza, humor y ternura, la directora nos presenta a Agnes como un claro ejemplo de ese concepto que tan de moda se ha puesto en los últimos años: resiliencia. Es mejor no saber más de la película antes de dejar que habite en tu alma para siempre.
2. Valor sentimental, de Joachim Trier

Hay muchísimas escenas en Sentimental Value que nos han destrozado el corazón y que nos han hecho recordar por qué amamos a Joachim Trier y por qué consideramos que él y la actriz Renate Reinsve forman una de las duplas más importantes del cine del siglo XXI. Stellan Skarsgård, Inga Ibsdotter Lilleaas y Elle Fanning completan el impresionante reparto de esta historia con los daddy issues de las dos protagonistas como eje vertebrador. La mayoría de las veces, es más fácil entender nuestro dolor, si nos esforzamos por entender el dolor de la persona que provoca nuestras heridas. La vida es una búsqueda continua llena de desencuentros.
1. Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa

A pesar de las polémicas que ha suscitado la maravillosa cinta de Alauda Ruiz de Azúa, creemos que es de la mejores películas de este año y confirma el talento de una directora que tiene mucho que decir y denunciar. Conectamos totalmente con su manera de diseccionar las relaciones familiares, con sus guiones, con sus frases y con el talento brutal que tiene para sacar lo mejor de sus actores y sus actrices. Lo de Blanca Soroa y Patricia López Arnaiz es sublime. Los domingos es otra patada en el estómago y otra manera de conmover y remover desde ese prisma delicado, intimista y sutil que ya es un sello inconfundible en su cine. Se sale de la sala con el debate interno de no saber que hacer con su enfoque equidistante porque la directora muestra un respeto increíble por lo que cuenta y cómo lo cuenta. Algunos y algunas ven peligroso su prisma tibio, nosotros vemos puro cine y mucho talento.